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Omega Saison, resultados

La segunda de las cervezas de la “Saison Series” ya está lista para ir disfrutando poco a poco. Esta la hice allá por mediados de octubre del año pasado, y como comenté en esta otra entrada, dividí el lote apartando unos 2.5 litros a los que añadí la infusión de flor de hibisco, a razón de 5gr/litro.

Como suele suceder con estos estilos, la cerveza me suele gustar más pasados un par de meses al menos desde el día del embotellado. No sabría explicar por qué, supongo que estas levaduras requieren de cierto tiempo para integrar bien los productos que generan durante la fermentación. No en vano, el estilo “saison” históricamente se elaboraba meses antes de su consumo, aunque desconozco las razones exactas de esto.

Ciertamente no recuerdo ahora mismo cuánto azúcar utilicé por litro para la carbonatación (fallo mío no haberlo apuntado), pero como con estas levaduras alguna vez he tenido algún desbordamiento de espuma, no he apurado mucho. Al servirla se genera una bonita capa de espuma blanca, bastante compacta y que aguanta bien los tragos. En aroma aparecen notas ligeramente especiadas, con bajos niveles fenólicos (algo que agradezco) y que ya en las especificaciones de la levadura pude leer, y también ligeros aromas a ¿uva? Desde luego se identifica el estilo claramente cuando arrimas el vaso a la nariz.

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Mi primera Munich Dunkel en casa

Así es, uno de los experimentos que quería hacer este año era el poder elaborar mi primera cerveza de baja fermentación en casa. Allá por febrero de 2018 publiqué un artículo en el hablaba de la elaboración de mi primera lager, pero fue en casa de Tomás (Pallando), con su equipo y su nevera para controlar las bajas temperaturas.

Esta vez ha sido en casa, o siendo más precisos, en el trastero. Aprovechando los días más fríos de este año, me decidí a dejar el fermentador en el trastero a una temperatura constante de unos 14 ºC, lo cual me pareció suficientemente baja temperatura como para probar una levadura lager. Tuve mis dudas y estuve a punto de usar la Nottingham de Lallemand, que siendo de la familia “ale”, tolera temperaturas más bajas, pero al final me decidí por la 34/70 de Fermentis.

El tipo de cerveza, Munich Dunkel, uno de los estilos que más me gustan dentro de las cervezas de baja fermentación, y como no podía ser menos, la malta base utilizada fue malta Munich, en un porcentaje del 67%. Como acompañamiento a esta base, podría haber utilizado “pils” si hubiese tenido, pero lo que tenía a mano era Maris Otter, que no aparece en ningún sitio como una malta utilizada para este estilo, pero… tampoco tengo que justificarme ante nadie, así que más sabores tostados y a frutos secos no tienen por qué ir mal, al macerado que se fue…

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Infografía de la temporada 2018-2019

Aunque si bien esta información podría haberla publicado hace unos meses, no ha sido hasta hace unos días cuando me he puesto a hacer el resumen de la temporada pasada. En los datos que muestro aquí hoy no se han tenido en cuenta las elaboraciones que llevo realizadas tras el parón veraniego, me gusta abrir la temporada después del verano, así que prefiero recopilar información en ese bloque de tiempo (aproximadamente de septiembre a mayo).

Ya hace unos años publiqué otra infografía de los ingredientes que había utilizado, y es algo que espero seguir haciendo todos los años, me lo apuntaré como tarea obligatoria. Me ayuda a ver qué materia prima uso en mayor cantidad y cual puedo dejar de lado en un momento dado.

En cuanto a maltas, podemos ver una clara diferencia en las maltas base respecto al resto, como es de esperar, destacando la malta Maris Otter y la Extra Pale (de la maltería Simpsons en ambos casos). Me encuentro cómodo con estas maltas para las elaboraciones que suelo hacer, aunque pruebe de vez en cuando a hacer algún lote con otras como Golden Promise o Pils.

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Elaborando una Best Bitter

No sé si el reciente viaje a Londres ha tenido algo que ver, o simplemente es que me apetecía elaborar un estilo que no había probado nunca a hacer en casa. Un clásico británico de los de pinta de trago largo en un pub con hand-pumps y suelos de madera, estoy hablando de una cerveza de tipo Bitter.

Existen tres categorías dentro de este estilo, Ordinary Bitter, Best Bitter y Extra Special Bitter, siendo las primeras menos alcohólicas y las últimas la versión más fuerte del estilo. Resumiendo un poco, además del contenido alcohólico, también habría que tener en cuenta la intensidad de los sabores y el amargor, pero siempre teniendo claro que deben ser cervezas que se beban con facilidad y que no te dejen la lengua dormida como su nombre podría indicar (si lo que te van son las IPA’s americanas ultra-mega-super-lupuladas, olvídate, esto no tiene nada que ver). Una forma de elaborar las  tres categorías sería variando la cantidad de malta base, y controlando la cantidad de lúpulo a añadir.

Sussex Best Bitter (Harvey’s Brewery)

Aunque son cervezas más orientadas hacia la malta, no hay que dejar de lado las notas florales o terrosas típicas de los lúpulos británicos, y un amargor que invite a dar sucesivos tragos. Entre sus características podríamos decir que tienen notas a caramelo (ligeras), pan o galleta, pero bien equilibradas por el amargor del lúpulo, como comentaba antes.

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