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Sin noticias de Hop (Brown Ale)

17.30 Salgo del trabajo con la mente pensando en la cerveza que me voy a tomar al llegar a casa.
17.35 Tiro de freno de mano y hago dos trompos en la glorieta para coger a toda leche  la M-30.
18.00 Entro derrapando en el garaje, aparco a la primera sin rozar ningún coche. Tampoco rozo mi coche. Tampoco rozo ninguna columna.
18.10 Entro en casa, me como un bocadillo de jamón, otro de queso, otro de jamón y queso.
18.30 Abro mi cerveza casera de estilo British Brown Ale elaborada a finales de noviembre. La sirvo en un vaso. Tiro la botella por la ventana.
18.35 Huele a caramelo, pan tostado, frutos secos de fondo.
18.36 Le doy un trago.
18.37 Le doy un trago.
18.38 Le doy un trago. Está buena. Sabe a caramelo, pan tostado, frutos secos de fondo.
18.50 Se va acabando la cerveza. Le doy un trago.
18.55 Sin noticias de Hop…

Para todo aquel que haya leído el libro “Sin noticias de Gurb” (Eduardo Mendoza), le habrá sonado la atípica entradilla al artículo de hoy, que no es más que un muy modesto homenaje a uno de los libros más divertidos y surrealistas que he podido leer y que sin duda os recomiendo.
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Red IPA, la primera de 2019

Entre unas cosas y otras el calendario de elaboraciones se me ha retrasado un poco, no he podido aprovechar las cortas vacaciones navideñas para hacer cerveza, pero por fin he podido poner remedio elaborando el primer lote del año. Tras haber cumplido con las dos elaboraciones destinadas al Match Beer 2019 de la ACCE (competición por equipos), tocaba ya ir dando salida al lúpulo del congelador, así que me decidí por algo bien lupulado.

En principio se me pasó por la cabeza hacer una American IPA de toda la vida, pero viendo las maltas que tenía, finalmente me decidí por darle un poco más de color y hacer una Red IPA. Lo cierto es que me he ido al rango bajo de densidades iniciales, digamos que estaría más cerca de una American Amber Ale subida de tono en cuanto a lúpulo, pero el encajar perfectamente un estilo tampoco es algo que me importe demasiado.

Como malta base usé lo que me quedaba de Maris Otter para gastarla y que no acabase en el fondo del cajón, junto con Crisp Extra Pale Maris Otter y un 10% de Munich, haciendo entre las tres un 85% de la carga de maltas total, aproximadamente. En cuanto a maltas especiales, como podéis ver en la receta al final del artículo, un 10% repartido entre varias, más un poco de Carapils para aportar un poco de cuerpo y retención de espuma, y algo de malta ácida para bajar un poco el pH.

El proceso

El macerado lo hice apuntando a unos 67 ºC (durante una hora), que más o menos conseguí la primera media hora pero que terminó bajando hasta los 63-64 ºC al finalizar el macerado. El pH lo medí a unos 15 minutos de empezar, estando en 5.47, por lo que no añadí nada más y lo dejé ahí.

Para esta receta añadí un poco de lúpulo al principio, pero la gran carga la eché al apagar el fuego. Dejé que bajara un poco la temperatura y añadí Galaxy y Citra en pellets, dejándolos en la olla unos 10-12 minutos antes de empezar a enfriar. Se supone que lo ideal es hacer esto sobre los 80 ºC, en mi caso estaba algo más alta la temperatura, no me quise arriesgar  mucho a bajar tanto ya que suelo enfriar bastante rápido con el serpentín y tenía miedo a tener contaminaciones.

Mientras tanto, hidraté un sobre de levadura Safale US05 en agua previamente esterilizada y lo añadí al fermentador junto con el mosto, a una temperatura aproximada de 17 ºC. Prefiero enfriar siempre un poco por debajo de la temperatura de fermentación, para que empiece a subir despacio y no arranque a temperaturas demasiado elevadas. Como veis en la foto, del primer día al cuarto hay unos 5 ºC de diferencia, por lo que es recomendable que empiece en 17 ºC a que lo haga a 22 ºC y termine fermentando por encima de los 26 ºC.

La receta

  • Datos
    • Litros: 8.2
    • DI: 1.055
    • DF: ?
    • IBU: 56.0
    • Alcohol: ?
    • Color: 11.66 SRM
    • Levadura: FERMENTIS – Safale US05
    • Macerado 60 minutos a 67 ºC
    • Hervido 60 minutos
  • Lista de fermentables
    • 1,1 Kg – Crisp Extra Pale Maris Otter (44.50%)
    • 0,75 Kg – Crisp Finest Maris Otter (30.40%)
    • 0,25 Kg – Weyermann Malta Munich I (10.10%)
    • 0,1 Kg – Simpsons Caramalt 60 EBC (4.00%)
    • 0,1 Kg – Weyermann CaraMunich Type I (4.00%)
    • 0,1 Kg – CaraPils (4.00%)
    • 0,05 Kg – Fawcet Pale Chocolate (2.00%)
    • 0,02 Kg – Weyermann Acidulated Malt (0.80%)
  • Lista de Lúpulos
    • 3 g. – Columbus (15.0% AA) (45 minutos) (11.6 IBU)
    • 20 g. – Galaxy (15.0% AA) (0 minutos) (23.8 IBU)
    • 20 g. – Citra (13.0% AA) (0 minutos) (20.6 IBU)
    • 30 g. – Galaxy (15.0% AA) (5 días) DryHop
    • 30 g. – Citra (12.0% AA) (5 días) DryHop
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Baltic Porter Day 2019

El tercer sábado del año, y desde 2014, se lleva celebrando el Baltic Porter Day en varias partes del mundo, impulsado por el polaco Marcin Chmielarz, con el que contactaríamos en directo durante el evento del que hoy os voy a hablar. No en vano, en Polonia este es uno de los estilos más populares, pudiendo encontrar cervezas de tipo baltic porter en muchos locales (según palabras del propio Marcin).

Este año, desde Sabeer – La Academia de la Cerveza, se organizó una actividad en torno a las cervezas baltic porter para celebrar este día, y no pude rechazar la invitación ya que es un estilo que me gusta mucho, aunque se prodigue poco por estas latitudes.

Introducción al estilo Baltic Porter

Lo primero de todo fue introducirnos un poco a la historia y características de este estilo, de mano de Luís Vida. Para aquellos que no conozcan las baltic porter, simplemente comentar de forma resumida que son cervezas de color rojizo oscuro a marrón oscuro (pero no llegan a ser tan negras como las stout), que fermentan a bajas temperaturas (la mayoría son lager aunque también hay alguna que fermenta con levadura ale en su rango más bajo de temperatura), estando en unos 6.5-9.5% según la guía BJCP (aunque las cerveceras modernas se hayan pasado este rango por donde les ha venido en gana…).

Los aromas/sabores de una Baltic Porter podrían ser parecidos a los de una Porter al uso, pero mucho más limpios, sin esos ésteres característicos de las levaduras de alta fermentación. Podremos encontrar caramelo, toffe, cacao, regaliz, todo dependerá de la receta y quién la haya elaborado, ya que si una cosa quedó clara ese día, es que las cervezas de este estilo pueden ser muy diferentes entre sí.

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¿Cuál es tu malta favorita?

Una de las cosas a la que menos importancia se le presta cuando empiezas a elaborar cerveza en casa, además de al agua, es a la malta. El por qué de esta cuestión tal vez tenga relación con la idea de elaborar recetas muy sencillas en los inicios, incluso con una sola variedad de malta, y por eso no nos fijamos mucho en la gran variedad que hay.

No son pocos los cerveceros caseros que recomiendan a los novatos hacer una cerveza “SMASH” (Single Malt And Single Hop), es decir, una sola malta y una única variedad de lúpulo, usar una levadura seca neutra y a pegarse con los procesos (que es donde más se mete la pata al principio). He de decir, que en los años que llevo elaborando cerveza, jamás he hecho una receta similar, me gusta leer y trastear, y siempre añado “algo de esto” o “algo de aquello”, sea malta, lúpulo, o algún otro ingrediente poco habitual. Aunque me parece una práctica acertada para empezar, todo sea dicho…

Pero volviendo a uno de los principales ingredientes en la elaboración de cerveza, cuando uno se enfrenta a su primera compra de malta, no se suele complicar mucho, unos kilos de malta base “pale”, una malta caramelo y un poco de malta negra “por si hago una stout”. Eso sí, lúpulos americanos que no falten, Citra, Mosaic, Cascade, cinco o seis variedades, no vaya a ser que los gaste rápido y se acaben en la tienda.

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