Limpieza del equipo

Una de las tareas menos entretenidas en esto de hacer cerveza en casa es la limpieza posterior del equipo, pero es tan importante o más que elegir buenas materias primas. En cuanto utensilios pequeños, pues es fácil, se limpian bien, se aclaran mejor y se deja secar.

El problema me vino con el fermentador, yo utilizo una damajuana de cristal y como os podréis imaginar, no se puede meter la mano para frotar bien. Después de probar con agua caliente, dando buenos meneos y aclarado posterior, varias veces, no quedé conforme con el borde donde se había quedado la espuma. Es una sustancia pegajosa y se adhiere a las paredes, y no es recomendable que esté ahí para futuras elaboraciones.

Después de consultar por internet, decidí probar con sosa cáustica. No es la opción que más me atraía por lo corrosiva que puede ser para la piel, pero con cuidado y protección no tiene por qué pasar nada.


Así que uno se pone el traje de faena a lo Breaking Bad, con guantes de goma, gafas protectoras y hasta mascarilla (tal vez algo exagerado esto último, pero ya que tengo una de unos apaños de bricolaje, le doy otro uso). Y por supuesto manga larga por si algo salpica.
Se calienta agua y se llena hasta la mitad o algo más, y después se añaden un par de cucharadas pequeñas de sosa (en mi caso en perlas, la que venden en Mercadona). Importante no hacerlo al revés porque se produciría una reacción poco deseable (según me han contado, no he probado ni pienso hacerlo). Luego se vuelve a llenar con más agua caliente hasta cubrir toda la superficie a limpiar y se deja actuar un buen rato.

Aquí sí es importante aclarar muy bien al final, así que unos cuantos enjuagues con agua tras la limpieza y dejarlo boca abajo para que seque bien. Y mientras se seca, ya podemos ir pensando en la próxima receta a elaborar, ¡esto es un no parar!

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2 comentarios en “Limpieza del equipo

  1. Lo de la sosa está bien, pero como dices, un poco jodida por lo corrosiva que es, sobre todo para la piel, aunque también para otras cosas. Para obtener un resultado similar, aunque probablemente un poco más lento, yo uso Oxiclean, es decir un limpiador cáustico con oxígeno activo, pero no corrosivo y en el que puedes meter la mano tranquilamente (yo no la dejaría dos días, pero vamos, que puedes usarlo sin protección). Con agua caliente y dejando en remojo el fermentador, se limpia muy bien.

    Y para no tener que llenar el fermentador entero, puedes taparlo y darle la vuelta para que el agua cubra la marca de la espuma. Así con menos volumen limpias la parte de arriba. Esto puede parecer una chorrada para un fermentador de 6 litros, pero para cuando tienes que limpiar 3-4 de 20 litros, se nota la velocidad y el peso.

    ¡Salud!

    • El tema es que creo que Oxiclean no es fácil conseguirlo aquí en España, algo he leído al respecto. Imagino que habrá algún producto equivalente aquí, pero de momento no tengo conocimiento de ninguno.
      Seguiré buscando porque es cierto que no me hace mucha gracia estar manejando sosa… aunque tardase algo más no me importa si gano en seguridad y tranquilidad 🙂

      Un saludo!

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