Visita a Cantillon (I)

La fábrica de Cantillon, lugar casi sagrado para muchos amantes de la cerveza, está situada en un barrio de la periferia de Bruselas sin ningún  atractivo. Por lo que si planeáis una visita, tened en cuenta que casi seguro que no pasaréis por allí en vuestros paseos turísticos por la ciudad. Nosotros lo sabíamos y así lo hicimos, dejamos la visita para la mañana del martes, último día que estaríamos en Bélgica, y único día que cogimos el metro (4 euros billete de ida y vuelta).

Días antes de ir, escribí un correo a Cantillon para saber si tenía que reservar, les expliqué que éramos dos y amablemente (y muy rápido) me contestaron que no hacía falta, con ir dentro de su horario era suficiente, así que seguimos su consejo. Se pueden contratar visitas guiadas, pero solo es para grupos y reservando con antelación.

Cantillon

Una vez allí, aunque veáis la puerta cerrada, abridla y entrar, como no nos abría nadie tras llamar un par de veces, giramos la manilla y sorpresa, ya estábamos dentro. La visita puede hacerse en inglés y/o francés. El “tour” cuesta 7 euros y te da derecho a probar dos de sus variedades al final del recorrido.

Cantillon

Nuestra visita, y la de todos los demás turistas que iban llegando fue como sigue. Pagas la entrada, te entregan un librillo donde se cuenta un poco la forma de hacer cerveza en Cantillon y sus diferentes variedades, y también una especie de guía pequeña de las salas por donde vas a pasar después. Hecho esto, uno de los empleados te hace una introducción en la entrada sobre la fábrica, el tipo de cervezas, cómo se hacen, etc. de unos 10 – 15 minutos.

A partir de aquí, te vas a tu bola completamente por la fábrica, siguiendo el folleto puedes localizar las diferentes salas por las que vas pasando, es un recorrido pequeño que se ve bien en un rato, aunque puedes estar todo el tiempo que te apetezca.

La fábrica está bien, desprende el encanto que tiene la elaboración tan curiosa de las cervezas lambic, y pasas por todas las zonas de la misma. Eso si, para alguien que no tenga ni idea de como se hace cerveza, puede saberle a poco. En mi caso, tengo nociones generales de los procesos de elaboración, y gracias a eso mi chica también se fue enterando mejor, pero se echa mucho de menos que alguien te vaya contando los detalles de cada sala.

Cantillon

La temporada de elaboración finaliza en abril, por lo que no pudimos ver el proceso, pero sí ves todo lo que se usa. Mola ver el “fermentador” totalmente al aire, en la especie de buhardilla que permite a las levaduras salvajes darse el festín en el mosto. Como anécdota, hablando un día con los chicos de “Como la birra misma”, me contaban que en un intento de remodelación del edificio, cambiaron el tejado, pero esto produjo que la cerveza obtenida no fuese buena, por lo que tuvieron que volver a dejar el tejado original. Lo mismo los “bichitos” que fermentan las lambic de Cantillon están en ese tejado, ¡a saber!

Cantillon

Ya en la degustación, te daban un vasito (unos 10cl) de la 100% lambic, y otra a elegir entre las otras dos que tenían abiertas, Iris (hecha con malta pale) y Kriek (con cerezas). La primera no tiene nada de gas, a la vista es prácticamente como un vino. De color dorado, y en boca es ácida y agria, mucho…
La Kriek es prácticamente igual, pero con un regustillo a fruta al final, y de color rosado debido a los meses en los que se añade la fruta a la cerveza. Y la Iris, de las tres es la que nos pareció algo menos ácida, y con un aroma algo más dulce. Tanto esta como la Kriek tienen algo más de gas que la primera que probamos.

A mi no me gustó ninguna de ellas, pero bueno este estilo es un tanto “peculiar” que no se adapta a todos los paladares. A mi chica, lejos de parecerle algo para el día a día, sí que le llamaron más la atención, cuestión de gustos.

Cervezas no compramos, no había mucho sitio en las maletas y tampoco es que nos entusiasmasen, pero como no me había comprado nada durante el viaje, me pillé una camiseta para frikear un poco este verano jejeje.

Como se me ha hecho un poco largo el texto, en la siguiente entrada comentaré unas conclusiones personales sobre esta visita 🙂

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10 comentarios en “Visita a Cantillon (I)

  1. Bueno, como le comentaba ya a Gonzalo de Humulus Lupulus el otro día (post de una Oude Kriek), se nota que no te gusta tanto las lambiek…este post no tiene la chispa de otros posts, me temo 😉
    Después, unos comentarios sobre el contenido :
    1/ Cantillón no está en la periferia de Bruselas (Bruselas es mucho más que la zona del centro turístico), está muy cerca de la estación (internacional) de Brussel Zuid-Bruxelles Midi y hoy en día puedes andar perfectamente por el barrio de día (por cierto, el centro gallego también está cerca). Hace tiempo era otra cosa.
    2/ Puedes comprender muy bien cómo se fabrica una cerveza, una geuze/kriek es otra cosa. Realmente es más cercano a la fabricación de champagne/cava o jerez. Y en este post no veo ninguna referencia a la (krieken)lambiek, lo que me hace pensar que no has comprendido de todo el proceso de fabricación de la geuze/kriek.
    3/ Cantillón – fuera de los findes “Puertas abiertas” (a priori a finales de abril) – es más bien un museo. Puedo aconsejar estos findes de PA (mejor reservar) porque entonces te hacen la visita los cerveceros mismos y merece mucho la pena. Para la gente con transporte propio es mejor a un sitio como De Cam (en Gooik) donde no hacen las lambiek sino realizan las mezclas (son, en flamenco, “geuzestekers”) y es muy educativo, especialmente si no eres mucho de este estilo de cerveza. Por ej. no hay color entre “Oude Geuze” y Geuze (igual con Kriek), y veo que aquí mezclan todo esto (y también las cervezas de fruta). A mi no me gusta la geuze, pero soy fan de la Oude Geuze.
    En general, y si se puede decir así, la Geuze y la Witbier son las cervezas más “tradicionales” (hay referencias escritas del siglo 15) y creo que ambos estilos tienen su propio carácter, y te gusta o no…a mi me parece que conocer el estilo bebiendo un “mal” representante te da un disgusto para mucho tiempo 😉
    Saludos,
    Ilse – con la Oude Geuze lista en la nevera 😉

    • Buenas 🙂

      Gracias por tan detallada respuesta, aunque no coincidimos en gustos siempre está genial saber algo más (ya te leí en el blog de Gonzalo el otro día también).

      Cierto, no es la periferia, es más bien “algo alejado del centro turístico”, pero con lo de puedes pasear por el barrio “de día”, resumes muy bien lo que pensé de la zona, y eso que yo lo vi a primera hora de la mañana…

      Que no haya explicado el proceso en detalle de fabricación de una “lambiek” no quiere decir que lo desconozca ;-), de hecho allí te lo cuentan al menos de forma genérica (más algo que yo he leído por mi cuenta), maduración varios años, mezcla de diferentes cervezas de años diferentes, etc., el post iba más orientado a la visita a la fábrica, no pretendía comentar todo el proceso de este estilo de cerveza, que por supuesto me parece muy interesante y complejo y daría para varias entradas del blog 😉

      Bueno, no soy ningún experto en estas cervezas (ni en ninguna otra), pero si Cantillon tiene la fama que tiene, será por algo 🙂
      De todas formas, he probado otras cervezas, de otros estilos “similares”, y no es algo que le llame atención a mi paladar, más bien todo lo contrario. Estoy seguro que si fuese a todos esos sitios que comentas y probase otras variedades, habría alguna que me gustaría, es lo bueno del mundo de la cerveza, hay infinidad de sabores y matices. Pero de momento, tengo que decir que antes prefiero pedirme un zumo que una lambic, por lo menos de lo que he conocido hasta hoy 🙂

      Un saludo!

  2. ¿Un lugar “casi” sagrado?? Nada de “casi”, este es el templo de reverencia más grande del mundo cervecil!!! Jajajaja!!

    Lo que me extraña es lo que mencionas de la visita, no recuerdo a quien más le leí que la hizo a su bola… no se si fue a Observatorio o a Hipos… En nuestro caso si tuvimos alguien que nos acompañó durante todas las instalaciones explicando todo el proceso y algunas curiosidades. De hecho fue el mismo gerente del museo de la Gueuze y detrás de nosotros vino otro grupillo también acompañado por el cervecero actual, Jean. Quizás sea por las fechas (fuimos en septiembre… no sé…).

    Lo que si he visto cambiado esa especie de bar, antes no existía, de hecho se limitaba a una mesita a la entrada donde te daban la cerveza a probar. Dan ganas de pedirse todas, jajajaja!

    Y en cuanto a no entusiasmarte estas cervezas… date tiempo… Conozco a unos cuantos que en un principio no las soportaban y ahora tienen la lengua “quemada” de tanto ácido… jajajaja!! Dale oportunidades a las buenas lámbicas, que al final verás lo que disfrutas!

    Un saludo envidioso… jejejeje!!

    • La verdad es que eso se echa de menos, pero bueno lo he dejado para comentarlo con más detalle en otro post y no mezclarlo todo…

      En esa barra es donde te sirven las degustaciones (son las tres botellas abiertas que se ven en la foto abajo a la derecha), te las sirven ahí y luego ya vas a sentarte a las mesas para tomarlas tranquilamente. Como ves en esa misma foto, hubo varios que dejaron la copa a medias, yo al menos me las acabé para intentar forzar un poco al paladar, pero nada oye, que ni por esas jjajaja
      Puede que si, que me pase algo parecido a lo que me pasó con las IPA, que hace tiempo no era capaz a tomarlas y ahora no tengo ningún problema.

      Aunque yo la verdad, puestos a tomar algo más “ácido”, casi que me escancio unos culines de sidra y acabo antes jajajaja :-p

      Un saludo Pau!!

      • Jajajaja!! Es cierto… la sidra… pues mira que es curioso que no te gusten teniendo el bagaje sidrero que tendrás… Conozco unos cuantos asturianos amantes de las lámbicas y siempre había pensado que era más lógico que les gustara por tener el paladar acostumbrado a lo ácido…

        Un saludo!!

  3. Maravilloso post Adrian!! como siempree ,digno de visitar!! una maravilla en cuanto a fotos!! que envidia , me la apunto por que ahí tengo que ir si o si!!! Yo me tomo las lámbicas que tu no te tomes y tu los zumos jejee

    Un saludazo!!!!

  4. Es un lugar donde espero poder ir al menos una vez en la vida, me llama muchísimo la atención.
    Pero, a todo esto ¿que hacías tu bebiendo una lambic?… al final vas a claudicar y sino al tiempo jajajaja.
    Buen post y geniales fotos.
    Saludos crack!

    • Gracias! 🙂
      Te gustará, es un sitio curioso y si tienes suerte de coincidir en época de elaboración, estoy seguro de que se disfruta más la visita.
      Si te digo la verdad, hasta ese día nunca había probado una lambic, sí que había probado gueuze, sour, oud bruin y cosas así, por lo que se diría que mi “primera vez con una lambic” fue en Cantillon (ya sabes, somos así de chulos, la primera Orval en Bruselas, la primera lambic en Cantillon jajajaja). Además, ya había pagado así que al menos tenía que intentarlo jajajaa.
      Después de eso he probado un par de ellas más, por asegurar las sensaciones que tuve allí, y efectivamente, creo que puedo decir que es la cerveza que menos me gusta del “mundo mundial”. Pero ya no digo nada más, no sea que el año que viene solo tenga botellas de Cantillon en la nevera… 😀

      Un saludo Gonzalo!

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