Taller de defectos

Hace unos días acudí a La Buena Cerveza a un taller de defectos (o descriptores) organizado por la gente del Club Krausen e impartido por Juan, socio del club y de la ACCE. Hacía tiempo que quería asistir a uno de estos talleres, pero por unas cosas u otras nunca me había sido posible.

Se ha hablado mucho de este tipo de talleres, y no siempre bien, ya que hay gente que parece que va a los bares a encontrar fallos en las cervezas en lugar de salir a disfrutar de un buen trago. En mi opinión, este tipo de talleres es muy útil especialmente si te gusta hacer cerveza en casa o si tienes un negocio como una tienda/bar especializado en cerveza.

Dicho esto, también me gustaría comentar que en realidad estaríamos hablando de defectos como tal siempre que encontremos algo que no encaje en un estilo concreto o aparezca en una cantidad demasiado elevada, de ahí que muchas veces a estas catas se les llame también catas de descriptores de la cerveza. Casi todas las sustancias que probamos durante la cata son producto de reacciones químicas producidas durante el proceso de fermentación, muchas se encuentran en la cerveza siempre, el asunto es que no estén en grandes cantidades que hagan que destaquen por encima de otras cosas.

Taller de Defectos

El taller consistió en probar seis descriptores diferentes, que se añadieron a una cerveza base (lager de marca blanca de supermercado) y que fuimos echando en pequeños vasos. La cata era solamente olfativa, no es muy recomendable beber estos compuestos, aunque alguno de los que estaban por allí les dio un trago, ¡hablando de cerveza no se tira nada! 😀

Fue también muy interesante, además de aprender a reconocer los descriptores, saber las posibles causas de por qué se producen y de cómo intentar evitarlo. Tras acabar la cata quedó claro que una de las cosas más críticas en este aspecto es el usar una levadura en buenas condiciones, en suficiente cantidad y a la temperatura adecuada, no en vano es quien verdaderamente hace nuestra cerveza, así que hay que tratarla bien para que no genere compuestos indeseados.

Pongo un resumen a continuación de los que probamos y a lo que nos recuerda cada uno de ellos:

  • Aldehídos (Trans-2-nonenal): Nos recuerda a papel mojado, cartón, polvo acumulado en libros. Una cerveza oxidada tendrá estas características.
  • Acetaldehído: Principal responsable de la resaca y veinte veces más tóxico que el alcohol. Reconocible por su aroma a manzana verde, sidra, vinagre.
  • Diacetilo: Clasico aroma dulzón a mantequilla, palomitas.
  • DMS: Bastante desagradable, recuerda a las latas de maíz cocido, berberechos en lata, verduras cocidas.
  • Acetato de Etilo: También bastante desagradable, recuerda al pegamento, esmalte de uñas, disolvente.
  • Clorofenol: A mi me recuerda a la piscina climatizada (cloro), también al olor de un hospital, antisépticos.

Taller de Defectos

Algunos son fácilmente reconocibles por lo desagradables que son, y que de ninguna manera los queremos en nuestras cervezas (¿a quién le gusta una cerveza que huele a esmalte de uñas o a un hospital…?). Otros, en pequeñas cantidades pueden pasar más o menos desapercibidos, y algunos pueden ser incluso agradables. Sin ir más lejos, muchas de las cervezas clásicas inglesas tienen ese punto dulzón que recuerda a mantequilla (diacetilo), y que allí no se considera que sea un defecto. Eso si, tal vez si nos lo encontramos en una IPA americana nos choque más. El acetaldehído se encuentra en bajas concentraciones en algunas lagers industriales, y es algo a lo que mayoría estamos acostumbrados tras mucho tiempo de consumo de este tipo de cervezas, por lo que no lo asociamos como algo malo (aunque si la concentración es elevada sí resulta desagradable, especialmente cuando la cerveza empieza a coger temperatura).

Ya para acabar, Juan nos puso un examen, la misma cerveza a la que había añadido tres descriptores diferentes para ver si éramos capaces de reconocer alguno. Fue muy interesante, ya que si reconocer uno de ellos en cada vaso era más o menos sencillo, cuando se mezclan pueden taparse unos a otros, y ya no es tan fácil. La mayoría reconocimos uno o dos, pero muy poca gente acertó los tres descriptores añadidos.

Después de tanto defecto nos fuimos al grifo que tenían disponible en la tienda a tomar una cerveza en condiciones, ya sin análisis ni defectos, simplemente a charlar un rato mientas la cerveza nos refrescaba el gaznate 🙂

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6 comentarios en “Taller de defectos

  1. ¿NO TE GUSTA LA HOSPITAL WEIRD ALE? NO TIENES NI IDEA DE LO QUE HABLAS. LA DE ESMALTE DE UÑAS DÍSELO AL DEL COMIDISTA, SEGÚN EL SON LAMBICS JAJAJAJA.
    ABRAZOOOORSSSS!

    • En las lambics, si no me equivoco, es más el ácido láctico o el acético los que están presentes, que no recuerdan precisamente al esmalte de uñas… pero tampoco me voy a poner a discutir con el del comidista… XD

      Un abrazo Jorge!

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