Hypnotic Cat, resultados (Ame. Brown)

“Poor unloved brown ale”, así empieza la sección dedicada a las cervezas de estilo “brown ale” en el libro Radical Brewing de Randy Mosher. Y es que este estilo parece haber quedado en tierra de nadie para la mayoría de cerveceras. Mientras en los lineales de las tiendas especializadas puedes encontrar fácilmente cuarenta o cincuenta botellas diferentes de estilos como American IPA, las American Brown Ale se cuentan con los dedos de una mano, y eso si tienes suerte. Pero es que entre los cerveceros caseros tampoco parece ser un estilo que triunfe, si miramos las recetas públicas de Homebrewer.es, vemos que de American Brown Ale hay nueve recetas (¡y tres son mías!) y de American IPA hay más de cien

A finales del año pasado hice una (por tercer año consecutivo, aunque no la misma receta) y la envié al VI Concurso Homebrewer EJDL & LTC pero todavía no he obtenido las hojas de cata, por lo que comento mis impresiones a falta de saber lo que opinaron los jueces. Resumiendo antes de entrar en detalle, creo que he dado con una receta que seguramente repita en más ocasiones, la cerveza tiene lo que me gusta, presencia de malta aunque con el lúpulo destacando algo más que otras elaboraciones (algún colega me ha comentado que tal vez demasiado, pero a mi me gusta).


En la descripción del estilo de la guía BJCP comentan que las versiones comerciales no suelen ser tan agresivas como las de los cerveceros caseros, y es posible que mi cerveza vaya un poco por esos derroteros (sin haberlo pretendido, todo sea dicho). De color marrón y ligera turbidez, con espuma de color hueso de buena retención, en aroma aparece claramente el lúpulo con notas cítricas (me recuerda a cáscara de naranja), aunque detrás también aromas a caramelo y un ligero fondo torrefacto. En boca encontramos este patrón también, combinación de malta, pan tostado, caramelo, algo de frutos secos y cítricos (del lúpulo), y un ligero retrogusto a café. De cuerpo medio, con amargor medio-alto y un final seco que anima a dar otro trago.

Por otro lado, también he probado la versión a la que añadí unos pocos chips de roble y las avellanas maceradas en whisky. Las avellanas yo no las noto, sí que se percibían en la garrafa a la hora de embotellar, pero al menos en la botella que he abierto no las encuentro por ningún lado. Los chips de madera sí se aprecian, sin saturar, pero no me convence cómo han quedado. Cada vez me gustan menos los chips de madera en las cervezas caseras que he hecho, no sé si es que no los he sabido utilizar bien o que simplemente no me gusta el sabor que dan, pero creo que no volveré a usarlos en un tiempo.

Así que a falta de saber la opinión de más gente, tanto de los jueces del concurso como de más amigos con los que he cambiado botellas, tengo que decir que estoy bastante contento con el resultado y que es más que probable que repita la receta tal cual está en futuras elaboraciones, ahora lo difícil será repetirla con los mismos resultados 🙂

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