Fical 2018, al otro lado de la barra

El pasado fin de semana se celebraba en Langreo (Asturias) una nueva edición del Festival Internacional de Cerveza Artesana (FICAL). Langreo es uno de los concejos de la zona central de Asturias, de tradición minera y situado a una media hora en tren de Oviedo. Aunque mi lugar de nacimiento no está allí, sí que está cerca (yo soy de Lena), y más de un partido de fútbol jugué por allí cuando era un chavalín, en Sama, Lada, La Felguera, sin duda es una de esas zonas “míticas” de Asturias.

Por dar algún dato más turístico (y también cervecero), a unos cuarenta kilómetros desde La Felguera podemos llegar al Parque Natural de Redes, entorno en el que se empezó a fabricar la cerveza Caleya. Por suerte para los que nos gusta su cerveza, aquello se les terminó quedando pequeño y ahora tienen una fábrica más grande en Langreo. Muy cerca también de uno de los brewpubs más jóvenes del Principado, Brewpub Espumeru & Curuxera Brewery, que también estuvo en el festival.

Y después de esta introducción, paso ya a hablar del festival, en el que por razones que tampoco hace falta explicar estuve desde “el otro lado de la barra” sirviendo cañas y ayudando a mi colega Gerardo, de Four Lions Brewery, que el pobre no sabía dónde se metía dejándome por allí suelto…

La verdad es que nada más llegar, y sin tener ni idea de organizaciones de ferias vistas “desde dentro”, ya uno se da cuenta de que no está en una feria cualquiera. Todos los puestos eran casetas de madera independientes, amplias, con llave por si tenías que ausentarte, ¡¡y hasta con calefacción!! Además para aquel que quisiera y previo pago, también cabía la posibilidad de llegar y tener la instalación de grifos ya puesta, en nuestro caso fueron montados dos grifos y otros dos los conectamos a un Lindr de dos tiradores que llevábamos en la furgoneta.

De cara al público, se habilitó una amplia carpa justo frente a las casetas, lo que vino de lujo para los momentos de lluvia. No es que por allí la gente se asuste cuando llueve precisamente, pero si tienes donde resguardarte y poder seguir probando cervezas, pues mejor. Además había bastantes mesas y bancos donde poder sentarse a comer o descansar, a los que el sábado se añadieron más sillas de plástico. También se montó otra carpa algo más alejada donde se celebraron los conciertos grandes (Reincidentes, Hamlet…), que separaba un poco los ambientes sin estar ni mucho menos lejos (la gente venía a por más cerveza entre canción y canción).

La lista de cerveceras, Caleya – Curuxera – Santo Cristo – Redneck – Dougall’s – Basqueland – Laugar – GaragArt – Bidassoa – Yria – Four Lions – Garriela – Naparbier – De Molen – Siren. Creo que hay poco que comentar, el nivel de cerveza estaba realmente bien, al menos de lo que yo probé, que fueron unas cuantas. Además con muy buen ambiente en todos los puestos, compartiendo cachondeo y trabajo.

En cuanto a la experiencia detrás de la barra, decir de antemano que mis conocimientos sobre barriles, tiradores y demás historias son bastante escasos, cosa que Gerardo trató de solucionar nada más tener el puesto montado. Poco a poco uno va aprendiendo más cosas del mundillo, que aunque no pueda poner en práctica en casa nunca vienen mal. Así que después de aprender un poco como iba todo el tinglado, nos pusimos unas cañas para ver que todas las cervezas estaban bien (teníamos cuatro diferentes pinchadas a la vez) y a esperar a que abriesen puertas.

Otra cosa no lo sé, pero en Asturias no nos gusta pasar sed… y el viernes acabamos cerrando el puesto cerca de la 01:30 (el horario “obligatorio” era hasta las 23:00) y el sábado cerca de las 03:00 de la madrugada. Y eso que hubo ratos de no parar de llover, zonas que se embarraban, la organización solventando problemas de un día para otro, pero de allí no se movía ni el tato y mientras tanto se iban acabando barriles.

Otra cosa que me gustó mucho fue el público asistente, de toda clase y condición, con ganas de probar cosas nuevas y dejándose aconsejar. Eso es lo que a mi me gusta vivir cuando voy a una feria a probar cervezas, o cuando salgo de cañas por ahí, disfrutar de la cerveza sin complicaciones. Para nosotros era un gustazo que un paisano del pueblo viniese a probar una American Pale Ale bien cargada de Citra y que al rato viniese a por “otra de la rubia afrutada”. O el que no quería más “afrutadas” y se tomaba una Black Lager algo subidita de amargor y volvía a por otra al rato, te pedía probar una con café, y finalmente se llevaba una IPA de 70 IBU. O que un grupo de chavales después de probar todas las del puesto se fuera con el vaso lleno comentando cosas como “a ver quien se toma ahora una X, no nos va a saber a nada” (sustituir X por cualquier marca comercial de toda la vida). Obviamente también hay gente con más conocimientos que preguntaba por tipos de lúpulo, cosillas de las recetas, y Gerardo les explicaba detalles para saber un poco más sobre las cervezas que se estaban tomando.

Durante la feria hubo varias anécdotas, como cuando el cantante de Reincidentes vino a comprar latas (parece ser que tiene una gran colección) y le servimos unas cañas entre risas (obviamente allí estaba yo cuando arrancó el concierto, ¡¡muchos recuerdos de cuando era chaval!!), o cuando la televisión regional nos entrevistó en directo. También mucho cansancio, para qué negarlo. Supongo que el no estar acostumbrado a estos trotes también se nota, y acabé el fin de semana reventado, contento, pero reventado. Y eso que yo el domingo ya no fui a la feria porque tenía que coger el tren de vuelta a Madrid, pero allí se quedó Gerardo dándolo todo una jornada más. El que se piense que estar una feria detrás de la barra es estar todo el rato de cachondeo y bebiendo cervezas, está muy equivocado…

Así que resumiendo un poco, ha sido una gran experiencia, he conocido un poco mejor cómo funciona esto de las ferias, he compartido muy buenos ratos con cerveceros, que también han compartido conmigo algunos consejos de elaboración (lo cual agradezco enormemente), me he reído mucho y he acabado agotado, pero como se dice por mi tierra, “ye lo que hay” 😉

Me hubiese gustado despedirme personalmente de todos con los que estuve el fin de semana, pero el domingo fue terminar de desayunar e ir directo al tren. Aunque seguro que volvemos a coincidir, ya sea a un lado u otro de la barra 🙂

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