Visita a Pilsner Urquell (Pilsen)

Recientemente hemos estado unos días de vacaciones en Praga, y uno de esos días lo dedicamos a hacer una visita a la fábrica de Pilsner Urquell en el pueblo de Pilsen (Plzeň, en checo). Antes de nada, por si alguno está preparando escapada, comentar que para llegar hasta Pilsen desde Praga hay varias opciones (bus, tren), nosotros nos decantamos por ir en metro (línea B) hasta la parada de Zličín, y allí coger un autobús de la compañía Student Agency. Se puede sacar por internet con antelación o allí mismo, nosotros llevábamos el de ida ya comprado y el de vuelta lo compramos en la misma taquilla en Pilsen diez minutos antes, pero fuimos entre semana. Si vais en fin de semana miraría de tenerlos comprados con antelación tanto el de ida como el de vuelta.

Más o menos en una hora ya estáis en el pueblo, en un autobús con todas las comodidades, pantalla individual, cascos, una bebida caliente, buenos asientos, y todo por la “astronómica” cantidad de cuatro euros. De la estación a la fábrica hay un paseo de unos 25 minutos aproximadamente, y por medio podéis visitar la plaza y catedral, pasando justo antes por delante de la Gran Sinagoga. Por lo visto, el pueblo no tiene mucho más que ver, así que nos fiamos de nuestras fuentes y pusimos rumbo a la fábrica de Pilsner Urquell.

Nuestro tour empezaba a la 13:00 y fue en inglés (hay inglés, checo y alemán), y dura aproximadamente hora y veinte minutos. Comienza con un poco de historia, cómo nació la cerveza que da nombre al posiblemente estilo de cerveza más consumido en el mundo, y prácticamente nada más arrancar el tour pasamos por una sala de elaboración a muy pequeña escala comparado con la fábrica, donde un cervecero elabora cervezas en lotes más pequeños a modo de pruebas y que, sino entendí mal, algunas de esas pruebas acababan en bares muy concretos (no pillé bien esa parte, pero me pareció entender eso).

Después nos llevaron en autobús hasta la zona de embotellado y enlatado, donde nos explicaron de forma resumida el proceso, y donde pudimos ver toda la planta. No la vimos en marcha ya que estaban limpiando toda la maquinaria para el siguiente embotellado, pero bueno uno se hace a la idea de la cantidad de botellas y latas que pasan por allí.

Nos montamos de nuevo al autobús y nos dirigimos ya a la fábrica. Antes de entrar en la zona de elaboración, se pasa por unos pasillos donde se informa al visitante de los diferentes ingredientes con los que se elabora la cerveza, así como del malteado del grano proveniente de la región de Moravia que se realiza en la propia fábrica. También se puede oler el lúpulo, ya que tienen unos dispensadores con molinillo llenos de pellets de lúpulo Saaz, que obviamente no estaban tan frescos como los que se usan en la elaboración jejeje. Y por su puesto su levadura, cuya cepa está guardada a buen recaudo en tres partes diferentes del mundo, por lo que pudiera pasar.

Posteriormente pasamos a la zona de elaboración, visitando tanto la antigua fábrica, en desuso desde hace ya unos años, como la actual, donde pudimos ver las nuevas instalaciones de inox junto a las de cobre. Obviamente la producción ya se controla desde una sala de ordenadores gracias a la tecnología, sería ridículo (además de imposible) andar todavía dando vueltas con una pala…

Pero lo mejor estaba por llegar, bajamos a los sótanos de la fábrica, nos abrigamos bien, y empezamos a recorrer largos y fríos pasillos siguiendo a la guía, hasta llegar a una zona donde nos encontramos varios barriles a modo de fermentador, llenos de cerveza con la fermentación activa, abiertos totalmente en su parte superior, y con varias marcas a tiza en el propio barril, que indican por un lado la temperatura de fermentación (de cada día), y por otro las veces que se ha usado la cepa de levadura. En esta ocasión era el primer uso, de los hasta seis que suelen realizar (si no recuerdo mal). Fue la parte que más me gustó del tour, muy interesante ver esos fermentadores en abierto junto a los datos de la fermentación. Una vez terminada esta, se pasa la cerveza a toneles grandes y madura en los sótanos aproximadamente un mes, antes de poder ser consumida.

Allí nos contaron que de forma periódica se compara la cerveza elaborada en esta zona de forma más tradicional con la que se elabora en la fábrica moderna, para verificar que el producto es el mismo, algo que me resultó cuanto menos curioso. Si es verdad o no que saben igual, nos lo tendremos que creer porque no pudimos comparar 🙂

Pero sí, probamos la elaborada en los sótanos, directamente de uno de los toneles, sin filtrar, sin pasteurizar, turbia, sabrosa, espectacular, una gozada poder probarla. La única pega fue que prácticamente nos la tuvimos que beber en menos de cinco minutos, parece ser que venía otro grupo justo detrás y había que salir de la zona de cata. No exagero cuando digo que medio vaso me lo tuve que beber casi de dos tragos, y se me caían las lágrimas al ver a los japoneses tirando la cerveza a un cubo para poder dejar el vaso vacío en la bandeja. Esperemos que alguna vez pueda volver a disfrutarla con algo más de calma, porque sin duda la cerveza lo merecía. Como consejo si vais, intentad ser de los primeros a los que les sirven la cerveza, así tendréis unos minutos extra para disfrutarla un poco más 🙂

Después de la visita fuimos directamente a comer al restaurante de la fábrica, Na Spilce, donde una sopa de goulash nos ayudó a recuperar la temperatura, y donde disfruté de posiblemente la mejor Pilsner Urquell que haya bebido hasta la fecha, si dejamos a un lado la del tour (y teniendo en cuenta las prisas, puede que en este caso también la superase). Se trata de la versión filtrada pero no pasteurizada, servida directamente del tanque. Muy muy fresca, con todos los matices elevados a otro nivel, hay malta, hay lúpulo, hay amargor, hay equilibrio, no soy un gran catador y no me voy a poner a realizar catas minuciosas porque además no es lo mío, y es posible que el estar de vacaciones y allí en la fábrica condicionase también, pero tengo claro que es uno de los mejores recuerdos que guardo de esta cerveza. La fama la tiene por algo, no hay duda. Tengo que decir que pude volver a probar esta versión en Praga días después y me resultó impresionante también, pero tal vez por ser la del día del tour la primera, me quedó más marcada.

Y por supuesto, no puedo acabar la entrada sin agradecerles a Eduardo Barbosa (Key Account de Asahi en la zona centro, actual propietaria de Pilsner Urquell) y a su hermano Gonzalo Barbosa, la invitación a la jornada en Pilsen y a las magníficas recomendaciones que nos hicieron para el viaje. Sin duda fue un gran día en nuestro corto periplo por la República Checa, del que iré hablando próximamente 🙂

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7 comentarios en “Visita a Pilsner Urquell (Pilsen)

  1. Más que recomendable la visita y en donde uno se puede reencontrar con las cervezas de este estilo…, el sitio ideal, vamos…

    Un saludo Adrián

  2. Más que recomendable esta visita y en donde uno se puede reencontrar con las cervezas de este estilo.

    Un saludo Adrián y gracias por compartirlo

  3. Que gozada de post!!! Me ha entrado una sed loca sólo de leerlo jejeje….

    Sin duda, cuando toque viajar por esas tierras es una visita obligada!!!

    Gulash y Urquell del tanque…. Snif!!!! Me muero!!

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