Viaje a Praga (I)

No tengo muy claro cómo empezar esta entrada ni cómo condensar la información de tal forma que pueda dejar plasmado lo que dio de sí nuestra escapada por una de las consideradas ciudades más bonitas del mundo, Praga. Y es que sin haber viajado tanto como me gustaría, sí que tengo que decir que la capital de la República Checa es preciosa, camines por donde camines hay algo que ver, es acogedora, tranquila incluso teniendo en cuenta la cantidad de turistas que atrae, y por supuesto, es un destino obligatorio para los amantes de la buena cerveza.

Personalmente, y hablando ya desde el punto de vista estrictamente cervecero, para mi Praga marcó un antes y un después. Hace unos diez años visité por primera vez la ciudad junto con mis padres y mi hermano, y fue allí donde descubrí de verdad la cerveza. Por aquel entonces apenas sabía nada sobre ella, es más, no era ni de lejos mi bebida favorita, pero allí me di cuenta que no todas las cervezas negras son iguales (y ni mucho menos se parecían a la Guinness…),  y que las “rubias” que allí servían poco o nada tenían que ver con las cañas que se ponían por aquí.

Por no hablar de otra de las cosas que más me llamó la atención por entonces, el descubrir que había bares que hacían su propia cerveza… ¡dentro del bar! Sí, lo que ahora está de moda por aquí llamar brewpub, pero que allí siguen llamando cervecería (pivovar, en checo), por lo visto aquí no viste tanto llamar a las cosas por su nombre. En fin que me desvío, como decía, es un recuerdo que guardo desde entonces, cuando no conocía absolutamente nada sobre los ingredientes ni obviamente del proceso de elaboración, y que durante esos días vimos que allí era algo normal, que muchos locales tuvieran su propia mini-fábrica dentro y te sirvieran sus cervezas.

Y claro, si por si todo esto fuera poco, hay que sumarle el precio que tiene la cerveza allí, posiblemente el sitio más barato de todos los que haya estado. En República Checa, por diferentes motivos que ahora no vienen al caso, siguen con su moneda, la corona checa, que en el momento de nuestro viaje estaba a casi 26 coronas por euro. Con esta referencia podéis haceros una idea del precio de la cerveza, que solía estar sobre las 27-38 coronas por 30cl y 39-55 coronas por 50cl, dependiendo del sitio y de la cerveza. Resumiendo, medio litro de buena cerveza por unos dos euros, poco más que añadir.

Todo esto que comento hasta ahora es refiriéndome a estilos clásicos, que por otra parte fueron los que más disfrutábamos y por lo que algo son conocidos a nivel mundial los checos, cervezas lager de todos los colores, de baja graduación (entre 4% y 5% lo más habitual, aunque las hay de algo más), sin filtrar en la mayoría de los casos y que hacen disfrutar a cualquiera que le guste un poco la cerveza.

Pero la globalización también ha llegado a los países de tradición cervecera como República Checa, desconocemos cómo será la situación fuera de Praga, pero en la capital también se ven bares de cerveza craft, con mucho menos ambiente que los locales clásicos, todo hay que decirlo, y donde probamos alguna que otra elaboración local de estilos modernos pero que tal vez por desconocimiento de las nuevas cerveceras checas o porque la comparación con las clásicas que probamos las dejaba claramente por debajo, no nos entusiasmaron tanto. El precio de las craft era “algo” más elevado, pero sigue siendo muy barata también, estando las más caras que vimos a 99 coronas (no llegaba a 4 euros) el medio litro.

Por otra parte también algunas cervecerías “de toda la vida” han empezado a incluir en su carta de estilos clásicos algunas cervezas de estilo IPA, incluso vimos “Hazy IPA”, cosa que sinceramente, no me hizo mucha gracia y espero que fuese algo puntual y que sigan elaborando los cervezones que saben hacer, pero el mercado es el que manda y habrá que ver si la tendencia sigue por esos derroteros o por el contrario se siguen afianzando en lo que siempre han sabido hacer estupendamente bien.

En fin, sea como fuere, cada uno disfruta con lo que más le gusta, y nosotros disfrutamos mucho de Praga, tanto de la ciudad como de la cerveza, de la comida y de los largos paseos sin rumbo alguno por sus bonitas calles. En próximas entradas hablaré de algunos de los locales cerveceros que visitamos, es un destino muy recomendable para los que no lo conozcan (además de asequible), tanto si os gusta la cerveza como sino, y si estáis dentro de este segundo grupo no os preocupéis, seguramente una vez allí os daréis cuenta de que sí que os gusta la cerveza, la buena cerveza 😉

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10 comentarios en “Viaje a Praga (I)

  1. Muy buena entrada. Yo hace ya unos años que estuve en Praga y me encantó la ciudad. Por entonces, aunque me gustaba la cerveza, tampoco era tan aficionado y mucho menos sabía nada de cómo se elaboraba. Así que espero con ganas la siguiente entrada con los lugares a visitar para la próxima vez que vaya.

    Saludos

    • Muchas gracias 🙂
      Es una ciudad muy bonita y si encima tienes un poco de suerte con el tiempo, como nos pasó a nosotros, es una gozada pasear sin rumbo, y si te cansas, pues te tomas una cervecita bien fresca jejeje.

      Un saludo!

  2. Buena entrada y seguiré atento a las próximas en lo referente a los locales que s más que interesante.

    Por cierto, ¿cómo llamaríamos aquí a un bar que hace su cerveza dentro del mismo sin utilizar una palabra tal que barquehacesupropiacervezadentrodellocal?

    Saludos!!

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