Fermentando a 30 ºC

Ya era hora de ponerse a elaborar algo, y para estrenar la temporada me decidí por un experimento que no tengo claro cómo acabará. Gracias a un amigo que me pasó un criotubo, empecé por preparar un starter de la levadura Hornindal Kviek, originaria de Noruega y entre cuyas características fundamentales está la de fermentar a altas temperaturas. Y con altas me refiero a que incluso recomiendan pasar de 32 ºC, lo cual me venía estupendo ya que en casa tenía todavía demasiado calor para otro tipo de cervezas (aunque no tanto como 32 ºC, tampoco vivo en un horno…).

El perfil de la misma no está del todo claro, ya que parece que hay varias cepas distintas y yo no sé con exactitud qué tipo es la que he usado. Así que no me compliqué mucho con la receta y aproveché para dar salida a algún lúpulo que me quedaba por gastar.

Se supone que estas levaduras atenúan bastante, intenté macerar sobre los 66-67 ºC durante una hora, añadiendo sales y algo de malta ácida para bajar un poco el pH del macerado, que finalmente estuvo en torno a 5.2-5.3. Saqué el primer mosto y añadí el resto de agua de lavado como de costumbre, toda de golpe, removí un poco y dejé reposar otros diez minutos hasta volver a recircular y sacar el mosto restante. Me he acostumbrado a ir midiendo densidad en cada punto del proceso, y la densidad pre-hervido estuvo un punto por encima de lo que estimaba el software, así que todo iba bien.

Lo bueno es que el enfriado fue rápido, ya que no era necesario bajar de los 20 ºC como hago con el resto de las cervezas, así que cuando el agua estaba en 26 – 27 ºC, dejé de enfriar y pasé el mosto a las garrafas. En esta ocasión no usé el fermentador habitual, ya que un par de días antes de la elaboración, olí el bote donde suelo hacer una prueba de la levadura (arrancó perfectamente en unas horas) y no me gustó mucho su olor, por lo que decidí no arriesgarme a contaminar mi fermentador. Aún así, me he guardado algún criotubo de la levadura por si resulta que va bien la cosa y tener con qué fermentar en épocas calurosas.

Así que repartí el mosto en dos garrafas de agua mineral a las que les puse un airlock y añadí la levadura repartiendo a ojo la cantidad entre las dos. Elaboré por la tarde y esa misma noche ya empezó a haber actividad, estando el termómetro en unos 27 ºC. A la mañana siguiente había ya mucho movimiento en ambas garrafas, habiendo subido la temperatura hasta casi 30 ºC.

La idea ahora es dejar las garrafas tranquilas unos días y oler los resultados antes de pensar en añadir algo de lúpulo en dry-hopping, o directamente pasar a embotellar y probar la muestra para ver si ha salido algo bebible de este experimento, ya contaré qué tal 🙂

Receta de la “Norwegian Pale Ale”:

  • Litros: 7.5 (a fermentador)
  • DI: 1.048
  • DF: ?
  • IBU: 46.1
  • Color: 5.97 SRM
  • Levadura: Hornindal Kviek


FERMENTABLES

  • 1,8 Kg – Weyermann Pale Ale (83.10%)
  • 0,13 Kg – Weyermann CaraHell (6.00%)
  • 0,12 Kg – Weyermann Carapils (5.50%)
  • 0,1 Kg – Weyermann Pale Wheat Malt (4.60%)
  • 0,015 Kg – Weyermann Acidulated Malt (0.70%)

LÚPULO

  • 3 g. – Columbus (16.0% AA) (45 minutos) (13.1 IBU)
  • 10 g. – Centennial (10.0% AA) (10 minutos) (14.2 IBU)
  • 20 g. – Mandarina Bavaria (6.4% AA) (5 minutos) (12.1 IBU)
  • 20 g. – Mandarina Bavaria (6.4% AA) (0 minutos) (6.7 IBU)

 

 

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