Resultado de la pale ale noruega

Que en el mes de octubre estemos en Madrid buscando cepas de levadura con las que poder fermentar cerveza a temperaturas rondando los 30 ºC es, cuanto menos, preocupante, pero la realidad es la que es. Por aquellas fechas elaboré una cerveza que fermenté con la levadura (esta vez sí, ya confirmada) Hornindal Kveik de Omega Yeast, que hizo su trabajo en torno a los 29-30 ºC en sus días de mayor actividad, estando a algún grado menos los días posteriores.

La fermentación acabó  en 1010-1011 de densidad final, es decir, tuvo un 77% de atenuación, lo que está dentro del rango estimado según el fabricante. Tal vez si la temperatura no hubiese bajado durante la fermentación hubiese atenuado algo más, como también recomiendan hacer, pero el clima empezó a cambiar hacia parámetros algo más normales para la época y no pude mantener más tiempo el calor necesario.

Noruega

Tras la fermentación, pasé la cerveza a una garrafa y la metí a frío. En ese momento me di cuenta de lo transparente que estaba la cerveza, creo que es la cerveza que más limpia ha salido del fermentador desde que hago cerveza en casa, aún así, ya estaba en la garrafa así que decidí darle unos días de frío. La segunda sorpresa fue al oler el fermentador. No las tenía todas conmigo por lo que había leído de algunas levaduras kveik, que hablan de cervezas que tiran más a sour que a otra cosa, pero esta no parece que vaya por ahí, o no parece al menos que sea su principal característica. El olor predominante es un cítrico muy intenso, ácido pero no láctico ni nada similar, más bien como a limón, con alguna nota frutal de fondo. No sé, ya he dicho muchas veces que no soy un gran catador.

Pasados unos días procedí a embotellar como de costumbre, un poco de azúcar en agua hirviendo, dejo atemperar, y lo mezclo en otro cubo con la cerveza. Al cabo de unas dos semanas abrí un botellín de 25 cl (el conocido en el mundillo como “botellín del ansia”), y me llevé otra sorpresa, pero esta vez no tan agradable. La cerveza estaba prácticamente plana, sin apenas gas, como si la acabase de meter en la botella. Total, que decido esperarme otras dos semanas por si no hubiese sido suficiente o por si la botella estuviese mal chapada, y me abro otra. Quito la chapa y un timidísimo “chssss” suena, pero casi imperceptible, no puede ser, ¡otra cerveza plana de carbonatación!

Buscando en internet y preguntando en foros me doy cuenta de varias cosas. Primera, que no soy el único al que le ha pasado esto con esta cepa en concreto, no así con otras kveik (por un lado consuela, pero no me soluciona nada…). Segundo, me dicen que el estilo clásico noruego es así, cervezas prácticamente planas de gas (esto me pasa por no hacer los deberes antes de hacer la cerveza). Tercero, me confirman lo que había visto el día que saqué la cerveza del fermentador, esta levadura flocula muchísimo (y encima yo le dí unos días más de frío…), por lo que es fácil que no quede suficiente cantidad de levadura en la cerveza embotellada para carbonatar. Cuarta, finalmente otra persona me dice que con esta levadura es mejor que me olvide la cerveza en algún sitio durante un par de meses antes de abrirla, pero la verdad es que no tengo claro que esto vaya a solucionar gran cosa si de verdad no queda levadura suficiente en las botellas…

Así que de momento lo que he hecho es darle unos meneos a algunas botellas para intentar poner en suspensión lo poco que queda en el fondo de las mismas, a ver si terminan de comerse el azúcar, y esperar unos días más. Otra opción es comprar una levadura de las que se usan precisamente para embotellar (como Safbrew F2), para casos de cervezas de larga guarda, etc., e intentar repartir un poco por cada botella y chapar de nuevo a ver si así se genera el gas. Y por último, y es la solución que menos me gusta, intentar beber la cerveza al estilo tradicional, es decir, sin apenas gas, lo que no me motiva en absoluto, y eso que me gustan las cervezas con baja carbonatación.

De cualquier manera, esta nueva experiencia me ha ayudado a descubrir nuevas cosas sobre elaboración casera, y si vuelvo a repetir el próximo verano un lote con esta cepa, añadiré levadura en el momento de embotellar, haciendo una mezcla lo más homogénea posible en el cubo en el que además añadiré el azúcar, justo antes de pasar la cerveza a las botellas. De momento, a ver si consigo solucionar los problemas de este lote y ya veremos qué hacer en el futuro 🙂

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