Resultados de la kveik

Teniendo en cuenta que la fermentación de esta cerveza duró dos días, y que estaba embotellada a los seis (con dry-hopping de tres días de por medio), tocaba probarla pasados los quince días de rigor en botella. Así que tras estas dos semanas, metí una botella a la nevera con la intención de abrirla a los dos o tres días.

Pero coincidió con el fin de semana de por medio, así que la abrí al día siguiente, suficiente para enfriarla y ver por dónde iban los tiros. Seguro que le viene bien unos días más, estará más limpia, pero bueno, el «botellín del ansia» se llama así por algo…

La primera buena noticia es que está correctamente carbonatada, perfecto para alguien como yo que no dispone de equipo de CO2. Por lo que con esta levadura (UBBE Kveik) no hay necesidad de añadir más en el momento del embotellado, estupendo.


De aspecto turbio, debido en buena parte a la malta de Tritordeum y también a la levadura que no es muy floculante, con tono anaranjado y espuma blanca de buena retención. Lo primero que tenía ganas de comprobar era si había algún olor «raro», y al igual que me pasó al embotellar, yo al menos no he notado nada fuera de lugar. Una vez más, increíble teniendo en cuenta su temperatura de fermentación (32-34 ºC). Se aprecian aromas a grano, cereal y también algo cítricos del lúpulo Saphir, todo sin exagerar. En boca se repite este patrón, con un ligero dulzor inicial que da paso a un final algo seco (densidad final 1009) que anima a dar otro trago, dejándose notar nuevamente las notas cítricas de forma sutil.

Tengo ganas de ver cómo evoluciona y tomarme más tranquilamente otra botella más adelante, porque la verdad es que esta entró sola, más disfrutable de lo que imaginaba en un principio, es la típica cerveza de la que me bebería dos pintas tranquilamente y sin enterarme. Además, con tan solo 4.4% de alcohol que tiene, hace que todavía sea más fácil beberla.

El reto sería intentar elaborar con esta levadura una receta típica de cerveza lager, una «Helles» o una «German Pils», y comprobar los resultados, para determinar si de verdad se puede hacer una cerveza «lager-like» en tres días, ya que aunque es cierto que es bastante limpia, tampoco tengo claro que la cerveza resultante pudiera colar como una lager al uso como algunos aseguran. En este caso, creo que esta cerveza podría asemejarse a una Blonde Ale, dejando a un lado el tema de la turbidez (si queremos ser estrictos con el BJCP, cosa que no me preocupa lo más mínimo, siendo sinceros).

También me atrevería a hacer cervezas muy lupuladas con ella, ya que apenas aporta aromas o sabores (en mi opinión), por lo que todo el protagonismo se lo llevaría el lúpulo. Desde luego creo que es una levadura que puede dar juego y que usaré más veces cuando la temperatura vuelva a subir, aunque ahora que va aflojando el calor, aprovecharé para usar otras levaduras que no puedo usar durante los meses veraniegos 🙂

 

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