Brewblack, resultado stout con café

Pues aquí vuelvo de nuevo para empezar a hablar de los resultados de elaboraciones pasadas, en concreto de la stout a la que añadí café de tipo coldbrew, justo en el momento de embotellar la cerveza, así, a lo loco, sin hervir ni nada…

Ya comentaba en su día que el objetivo era obtener algo oscuro pero bebible, con poca graduación, que no te diese miedo a quedarte con el ojo bizco y tener que ir reptando por el pasillo hasta la cama al acabarte la cerveza, vamos que no tuviese los 10% – 12% que parece que de un tiempo a esta parte tienen que tener todas las cervezas negras para que estén ricas…

Y aquí estamos, con una stout/porter/cervezanegra de 5.1% de grado alcohólico, de trago fácil y ligerita, pero sabrosona, que uno no quita lo otro. Reconozco que el día que la embotellé no las tenía todas conmigo, es más, pensé seriamente que acabaría por el fregadero, pero por suerte no ha sido así, y es que me da que con tanta malta oscura y sin haber pasado por ese «periodo de gracia en frío» que pueden darle aquellos que tienen equipo para enfríar el fermentador, simplemente lo que necesitaba era tiempo…

IMG_20210501_195420643_1

Con la botella enfriada unos días en la nevera, tengo que decir que la levadura (Nottingham) parece que sedimenta bien, y nos deja una cerveza bastante limpia en el vaso, que aunque sea oscura, se nota cuando está más o menos transparente, y en este aspecto está bastante bien, teniendo en cuenta además las limitaciones técnicas que comentaba antes.

Además de eso, una vez servida luce una bonita capa de espuma color beige, compacta, que no aguanta mal los tragos, aunque creo que en la versión sin café aguanta mejor, la verdad es que no he probado a servirlas a la vez para comparar, apenas tenía tres o cuatro botellas de la versión normal. 

Cuando se la di a probar a mi pareja sin decirle nada de si era casera o comprada, lo primero que dijo fue, «esta es inglesa ¿no?», así que minipunto para el cervecero. En aroma están bien presentes las maltas oscuras, y además aperece un agradable aroma a café, pero no a café rancio-torrefacto molido sabe dios cuando y con varios meses en las estanterías del súper (desde que me ha dado por el café, no hay quién me aguante, lo sé…). En boca es ligera, pero creo que la avena pone su punto para no sentirla aguada aportando algo de cuerpo, vamos que se bebe muy bien, y en el retrogusto vuelve a notarse ese cafelito rico, que si bien para algunos puede ser algo sutil, la idea no era hacer un carajillo con cerveza… sino simplemente añadirle un extra.

Y bueno eso, que estoy contento con el resultado, el café creo que ha quedado bien integrado y la cerveza se bebe bien, que era lo que buscaba, encima parece que ha gustado también a quien la ha probado, así que otro minipunto y me voy a abrir otra a vuestra salud 😉

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.