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Regensburg (Baviera V)

La última parada de nuestro viaje antes de volver a Nuremberg a coger el avión de vuelta (bueno vale, y de paso tomar la última…) fue Regensburg (o Ratisbona en castellano). Posiblemente uno de los sitios que más nos gustó del viaje, o al menos uno de los días que más a gusto estuvimos.

Allí se dieron varias circunstancias que hicieron que disfrutáramos como si fuese el inicio de las vacaciones, una ciudad con un casco histórico precioso (no en vano, es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco), un ambiente relajado y sin aglomeraciones de gente, temperatura ideal para pasear y llegar a todas partes andando, y cómo no, también buena cerveza.

Llegamos en tren desde Munich casi con el tiempo justo para dejar las maletas en el hotel e ir a comer. Esta vez llevábamos recomendación de nuestros amigos “locales”, así que fuimos a tiro fijo a comer al restaurante que la cervecera Weltenburger tiene en el centro, el Weltenburger am Dom.

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Lambic vs Sidra Natural Asturiana

Una de las cosas que más me comentan mis queridos y avinagrados amigos cerveceros amantes de las lambic es, siendo asturiano, ¿¡cómo no te van a gustar las lambic!?

A ver, no tengo ningún tipo de cruzada en contra de estos estilos, es más, pruebo todas las que puedo cuando tengo ocasión, esto es, cuando alguien pide alguna en un bar y me dan a probar, yo no me gasto mis cuartos en una cerveza lambic, lo siento, por lo menos no hasta que les encuentre cierta gracia, si es que llega a ocurrir alguna vez, cosa que por otra parte tampoco me preocupa…

El caso es que a este tipo de cervezas se las asocia siempre con una marcada acidez, mayor o menor según la cerveza, según haya sido elaborada, si lleva frutas o no, etc. Y por otra parte, también es conocido que la sidra natural asturiana (sé que hay más, pero aquí barro para casa) también es ácida, e incluso podría llegar a reconocer que tienen algunas características en común. Pero entonces, ¿por qué me gusta la sidra y no me gusta la cerveza ácida?

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Munich (Baviera IV)

En Munich hicimos cuatro noches, aunque no estuvimos todos los días en la ciudad, ya que también aprovechamos para visitar Füssen (también allí había cervecerías locales, aunque no nos dio tiempo a tomar nada) y acercarnos al castillo de Neuschwanstein, lo que nos llevó un día entero. La verdad es que aunque Munich sea una ciudad grande (algo menos de 1.5 millones de habitantes), el casco histórico se puede recorrer bastante bien andando, siendo además muy agradable el paseo al haber muchas calles peatonales (aunque aquí en Madrid mucha gente no acabe de entender esto, sí, es una gozada…).

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Planificación de la temporada 2017-2018

Parece que los días más calurosos del verano ya van dando paso a temperaturas algo más llevaderas, y eso, además de facilitar el poder descansar por las noches, activa la parte del cerebro dedicada a la elaboración de cerveza (sí, hay una parte dedicada a eso, pero entra en letargo en verano…), ¡es hora de pensar en la nueva temporada cervecera!

Los dos últimos lotes de la temporada pasada ya los hice con el nuevo equipo rudimentario, al que sin duda alguna me falta cogerle el punto todavía, este año tengo que ponerme las pilas en ese sentido. Por otra parte, también tengo que ir pensando en los ingredientes que voy a necesitar, por lo que lo primero que he hecho ha sido hacer inventario de lo que tengo disponible en casa (maltas, lúpulos, levaduras, sales, etc.). Para ello uso Google Drive, así lo tengo accesible desde cualquier parte con el móvil u otros ordenadores.

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