Primera parada, Nuremberg (Baviera I)

Nuestra primera parada del viaje por tierras bávaras fue Nuremberg (Nürnberg), ciudad a la que volamos desde Madrid (por cuatro duros…) y donde iniciamos y acabamos nuestras vacaciones. Decir que durante el viaje nos hizo un tiempo espectacular, con incluso días de demasiado calor, lo que sin duda hizo que disfrutásemos más si cabe de las buenas cervezas que pudimos probar. Obviamente, no todas estaban igual de bien, pero ya quisiéramos tener por aquí en cualquier bar la peor de las que allí bebimos…


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Vacaciones en Baviera

En los tiempos que corren, o al menos por estos lares, casi cualquier cerveza que no lleve ingentes cantidades de lúpulo no es, ¿valorada?, ¿respetada?, como cualquier otra que lleve la palabra “hoppy” o “IPA” en la etiqueta. Estamos sobre-saturados de lúpulos explosivos, aromas tropicales, cítricos, resinosos, aromas que salen despedidos directamente a nuestras fosas nasales desde los vasos de pintas que se sirven sin parar en las cervecerías de nuestra ciudad.

Pero esto no es exclusivo de España, no, medio mundo se ha vuelto loco con el lúpulo (y así están los precios también…) y hasta en los estilos clásicos como las saison acabas viendo etiquetas donde pone que lleva dry-hopping.

Habrá que pedir algo de comer, ¿no?

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Una de trigo, Kuchlbauer Aloysius

Precisamente las cervezas de trigo no están entre mis favoritas, pero claro, es que de trigo hay muchas y muy diferentes, como pasa con el resto de estilos cerveceros. Resumiendo mucho, y siempre hablando de cervezas de trigo, a mi me van más las oscuras, con ciertos toques a café o chocolate, maltosas y algo dulces.

No hace mucho descubrí la Schneider-Weisse Aventinus, un cervezón de cuidado que os recomiendo probar alguna vez si no lo habéis hecho ya, porque está tremenda, y además a muy buen precio, como suele ocurrir con muchas cervezas alemanas.

La que comento hoy, Kuchlbauer Aloysius, una weizen bock de 7.2% de alcohol, la compré por casualidad en la feria de productos europeos de El Corte Inglés, junto con alguna otra de varios países. No recuerdo el precio ahora pero si era bastante asequible, sobre todo teniendo en cuenta que es una botella de medio litro.

Aloysius

Buscando información tranquilamente en casa, resulta que la cervecera  Kuchlbauer lleva haciendo cerveza desde el año 1300, todas de trigo, así que es de suponer que saben de qué va esto de hacer cerveza.

Aloysius

Por lo que desempolvé mi vaso triguero cervecero, y procedí a llenarlo con esta cerveza de color marrón, donde poco a poco se empezó a formar una generosa capa de espuma que iría desapareciendo poco a poco, aunque no del todo. Con aromas dulces, a cereal y también ese típico olor de las cervezas de trigo (¿plátano?). En boca es dulce, con notas de chocolate, caramelo, plátano y con marcada presencia de malta sobre el lúpulo. De trago largo, que te deja la boca con un sabor estupendo que invita a tomar otro trago. El alcohol apenas se nota, algo que agradezco.

Aunque prefiero este tipo a las “clásicas” de trigo, y como me pasa con todas las del este estilo, según paso la mitad del vaso me va costando dar más tragos, creo que disfrutaría más de este tipo de cerveza en formato 33cl, el medio litro se me queda un poco grande…

Por lo que he leído, esta cerveza podría maridar bien con un queso fuerte azul como podría ser el Cabrales, así que habrá que probar. A mi la verdad, según me la estaba tomando lo que me apetecía era comer un bizcocho, pero no tenía ninguna de las dos cosas a mano.

Calificación Kuchlbauer Aloysius: Posible candidata para repetir (3.5/5)