Regensburg (Baviera V)

La última parada de nuestro viaje antes de volver a Nuremberg a coger el avión de vuelta (bueno vale, y de paso tomar la última…) fue Regensburg (o Ratisbona en castellano). Posiblemente uno de los sitios que más nos gustó del viaje, o al menos uno de los días que más a gusto estuvimos.

Allí se dieron varias circunstancias que hicieron que disfrutáramos como si fuese el inicio de las vacaciones, una ciudad con un casco histórico precioso (no en vano, es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco), un ambiente relajado y sin aglomeraciones de gente, temperatura ideal para pasear y llegar a todas partes andando, y cómo no, también buena cerveza.

Llegamos en tren desde Munich casi con el tiempo justo para dejar las maletas en el hotel e ir a comer. Esta vez llevábamos recomendación de nuestros amigos “locales”, así que fuimos a tiro fijo a comer al restaurante que la cervecera Weltenburger tiene en el centro, el Weltenburger am Dom.

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Munich (Baviera IV)

En Munich hicimos cuatro noches, aunque no estuvimos todos los días en la ciudad, ya que también aprovechamos para visitar Füssen (también allí había cervecerías locales, aunque no nos dio tiempo a tomar nada) y acercarnos al castillo de Neuschwanstein, lo que nos llevó un día entero. La verdad es que aunque Munich sea una ciudad grande (algo menos de 1.5 millones de habitantes), el casco histórico se puede recorrer bastante bien andando, siendo además muy agradable el paseo al haber muchas calles peatonales (aunque aquí en Madrid mucha gente no acabe de entender esto, sí, es una gozada…).

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Llegada a Munich (Baviera III)

Como no somos nosotros muy de agobiarnos en los viajes, el día que viajamos de Nuremberg a Munich nos levantamos sin prisa alguna, desayunamos tranquilamente cerca del hotel, y nos fuimos a comprar el Bayern-Ticket para viajar en tren hasta Munich. Por 31 euros viajamos los dos y además pudimos usar el transporte de Munich durante todo el día (el billete incluye viajes ilimitados en trenes regionales y transporte urbano durante un día), algo muy asequible a nuestro parecer.

Llegamos prácticamente a la hora de comer, picamos algo rápido después de dejar las maletas en el hotel y como el día acompañaba (calorazo…) y no nos apetecía mucho meternos en el centro, aprovechamos para pasar la tarde en uno de los sitios más auténticos del viaje, y del que llevábamos buenas referencias, el biergarten de Augustiner en el parque Hirschgarten.


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Bamberg, el reencuentro con las rauchbier (Baviera II)

Corría el año 2014, un servidor acudió a una cata de cervezas y quesos en Labirratorium y fue allí donde probé por primera vez la famosa märzen ahumada de la cervecera Schlenkerla, suficiente para cogerle mucha manía al estilo y a casi cualquier otra cerveza ahumada…

¿Por qué empiezo contando esto? Porque nuestra segunda parada en el viaje fue precisamente a Bamberg, ciudad conocida por sus cervezas ahumadas y donde Schlenkerla tiene su fábrica. Como curiosidad para los cerveceros caseros, allí también se encuentra la maltería de Weyermann, cuyas maltas usamos una gran cantidad de aficionados. Nosotros no la visitamos.

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