BAVAM, mi belgian ale

Como había comentado hace unos días con la cata de la belgian ale, se me había ocurrido una chorrada facilona para la siguiente etiqueta. Y es que entre que las siglas del nombre (también chorra) que me vino a la cabeza quedaban bien, y que la cerveza pretende ser algo parecido a un estilo belga, pues eso…

Adrian Mateos
Ya he dicho que la cerveza se quedó algo «light» en graduación, o lo que podría ser lo mismo, algo «venida a menos», aunque se puede beber y algún miembro de la familia ya me ha dado su aprobación (si vale, la familia no cuenta, ya lo sé, pero anima :-D).

Adrian Mateos
Así que os presento a mi BAVAM («Belgian Ale Venida A  Menos»), una belgian ale de 5.8%, con lúpulos Centennial, Tettnanger y Amarillo, semillas de cilantro, piel de mandarina y azúcar candy. Embotellada el día 18/12/2013 y puesta «a la fresca» (unos 12 ºC) tras unos diez días de carbonatación con temperatura algo más elevada (cuando se podía…).No puedo ofrecer información sobre las maltas porque venían en el kit ya mezcladas y no vienen especificadas.

Para la próxima etiqueta intentaré aplicarme un poco más, siempre que la cerveza lo merezca claro 😉

Primera cata de la Belgian Ale

Aunque parezca mentira, entre viajes a ver a la familia, compras, fiestas y algún que otro virus que me dejó KO unos cuantos días, la cerveza embotellada en el último lote ha estado madurando hasta hoy, que por fin he encontrado un rato tranquilo y he abierto la primera botella, casi cuatro semanas después.

Como comenté en su día, el resultado se ha quedado en una belgian ale un tanto light, en cuanto a alcohol se refiere. Supuestamente deberían haber salido unos 8% pero finalmente se ha quedado en 5.8%, aunque el resultado al menos no ha sido desastroso.

La temperatura no ha sido constante ni mucho menos durante la carbonatación, ha oscilado (siempre hablando de temperatura ambiente en la habitación) entre unos 14 ºC por la noche y por la manaña, y unos 20 ºC el resto del día con la calefacción ya puesta, pero parece que no hay problemas de falta de gas.

Belgian Ale

Servida en copa de cáliz, aparece espuma en cantidad medio-baja, no muy duradera aunque perdura una fina capa durante sucesivos tragos. Tiene un aroma dulzón, y es de color amarillo pajizo (aunque en la foto se vea un poco más anaranjado). Ya en boca, para mi gusto ha quedado un poco dulce como se intuye cuando la hueles, tal vez demasiado, y también parece que predomina el sabor a levadura.

Ya en su día dije que durante el proceso de fermentación, tanto en primario como en secundario, veía mucha cantidad de levadura en los recipientes, y no ha sido menos en la botella. Me recuerda al primer lote en el que me pasé con la cantidad de levadura, un poso poco compacto y blanquecino en el fondo.

Como es la primera botella y no sabía lo que me iba a encontrar, esta todavía no tiene etiqueta, aunque creo que haré una segunda etiqueta en blanco y negro rudimentaria. Se me ha ocurrido una chorrada bien grande, ya veremos como queda 😀

Fin de secundario, ¡a la botella!

Después de una fermentación primaria de unos 10 días, y viendo que en mi anterior lote el secundario salió bien (o al menos no salió mal…), me decidí a hacerlo también en esta ocasión. Esta vez tenía más cantidad (unos 4.3-4.5 litros) así que lo puse todo en un mismo recipiente, la garrafa de 5 litros de agua que utilicé el primer día.

Adrian Mateos

Lo bueno es que tumbada me entra en la nevera, así que puedo realizar secundario en frío sin problemas. Por la mañana cuando saqué la garrafa había mucha levadura precipitada al fondo (a un lateral al estar tumbada), así que la dejé todo el día de pie para proceder a embotellar por la noche y dejar que la levadura se fuese al fondo, como así fue.

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Belgian Ale, ¡a la cocina!

Como no siempre uno puede irse de viaje cuando le apetece, hay que buscarse otras cosas que hacer,  así que este fin de semana pasado me metí en la cocina bien tempranito con los ingredientes listos para el segundo asalto a la elaboración de cerveza «todo grano», sin concentrados de ningún tipo.

Como comentaba el otro día, la receta estaba ya preparada, me venía con el kit. Pero esta vez había una novedad importante, una bolsa para el macerado. Después de buscar por todas partes las dichosas bolsas de filtrar pintura, parece que por aquí no se usan mucho, así que lo di por imposible. Pero unos días antes leí por internet a un chaval que había utilizado una bolsa de las de lavar ropa delicada en la lavadora, así que me pasé por un bazar (bueno, por tres…) y ¡bingo!
Agujeros muy pequeños, tela muy parecida al tul, y con suficiente tamaño para la olla (y para una más grande también). Y lo mejor, me costó un euro. La verdad es que no las tenía todas conmigo pero aguantó bien el calor y no me dio problemas al colar el agua con la malta. No sé si será lo ideal pero no parece que haya ido del todo mal.

Ingredientes

Esta vez el macerado era de una hora y media (hasta ahora había hecho de una hora), fui controlando el calor midiendo varias veces y tapando la olla con una toalla. Tuve que encender el fuego un poco en un par de ocasiones, pero más o menos se mantuvo entre 64 ºC – 67 ºC (tengo que reconocer que es lo que más me cuesta del proceso, mantener la temperatura constante).

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