Black to the Future (Porter, resultados)

Doc: ¡Marty, tienes que volver conmigo!
Marty: ¿A dónde?
Doc: De vuelta al futuro.

Doc va hacia un bote de basura y recoge alguna lata de cerveza.

Marty: Un momento, ¿qué está haciendo, Doc?
Doc: (Sosteniendo una lata de cerveza) Necesito combustible.

Doc va a la parte posterior del Delorean y se acerca a Mr. Fusion, sale humo de la base del tubo, vacía la lata de cerveza en el interior del conducto y luego arroja la lata completa.

Regreso al Futuro es una de las películas favoritas de toda una generación (me atrevería a decir que de más de una), y como un integrante más de la misma, no me pude aguantar al ver que tenía una cerveza a punto de embotellar el mismo día que Marty McFly regresaba del futuro, el día 21 de Octubre de 2015. Así que alargué unos días más la estancia de la garrafa en la nevera y esperé a que Marty viniese a echarme una mano con el embotellado, parte más pesada de la elaboración (limpiezas a un lado…).

bttfuture03

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Fermentación de la porter (L02-T03)

La porter con extracto más infusión de maltas especiales estuvo en el fermentador casi dos semanas, seguramente podría haberla sacado antes, pero ni tuve tiempo ni creo que le venga mal un poco de reposo para que la levadura termine de hacer su trabajo.

El inicio de la fermentación con la Safale S-04 fue muy enérgico, la misma noche del día de elaboración ya estaba a tope y a la mañana siguiente se estaba saliendo la espuma por el airlock. Esto solamente me ha pasado dos veces, las dos con la misma levadura y las dos con recetas con extracto como base. Mirando en foros y preguntando a otros, parece que esta levadura tiene un arranque vigoroso, y doy fe de que así es.

Porter
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NYC, resultado de la APA sencilla

Después de dedicar tres entradas a explicar detalladamente la elaboración de cerveza con extracto seco como «malta base», toca también comentar los resultados obtenidos.

Esta vez las ansias me han podido y abrí la primera botella antes de lo que suelo hacerlo, pero ahora explicaré por qué. Tras dos semanas y media en las que las botellas estuvieron a temperatura ambiente dentro de casa, pasé un par de ellas a la nevera y el resto las llevé al trastero, donde estos días la temperatura está en unos 14 ºC, que si bien no es lo ideal, es mejor que los 20 ºC – 21 ºC de casa.

Y digo que la abrí antes por dos razones. La primera es que utilicé para el cebado las pastillas de carbonatación por primera vez, y vienen indicadas para botellas de 0,355 cl (medida americana estándar). La mayoría de las botellas eran de esta medida, pero las dos que metí en la nevera eran de 0,33 cl. Ya sé que la diferencia no es mucha, pero por si las moscas empecé por estas botellas.

NYC
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Elaboración con extracto: Embotellado (III)

Siguiendo con la elaboración sencilla con extracto, cuyo proceso detallado contaba hace unos días, era el turno de embotellar y realizar el cebado para que se produzca la carbonatación en la botella.

La cerveza estuvo en el fermentador, si no recuerdo mal, catorce días. El décimo día añadí 16 gramos de lúpulo Citra en pellets al fermentador a modo de dry-hopping (esto no estaba planificado hacerlo, pero al final me dio por ahí), con ello se busca dar más aroma a lúpulo a la cerveza principalmente. Estuvo en contacto con la cerveza cuatro días y después pasé todo el líquido a una garrafa de agua mineral para meterla en la nevera otros cuatro días. Con esto conseguimos clarificar un poco más y dejar restos de lúpulo y levadura atrás, y como hice dry-hopping vino muy bien, ya que se quedaron bastantes posos en la garrafa antes de embotellar.

Para conseguir el gas necesitamos darle de comer algo a la levadura que queda en suspensión en nuestra cerveza, y para ello utilizamos azúcar blanca (la de toda la vida). Una cantidad normal que suele utilizarse es 6 gramos de azúcar por cada litro de cerveza, algunos les gusta echar menos, otros más, pero recomiendo no pasarse de esa cantidad, especialmente las primeras veces que hagamos cerveza.

1 – Cebado con azúcar blanca (almíbar):

Pesaremos la cantidad adecuada de azúcar y la dejamos en el recipiente. En un cazo herviremos un poco de agua (la suficiente para cubrir el azúcar a añadir) por unos minutos para esterilizarla. Acto seguido disolvemos el azúcar en ese agua y la dejamos enfriar un poco. Lo siguiente es mezclar el almíbar y la cerveza en un recipiente esterilizado (nunca en el fermentador que tiene los restos de levadura).

Yo para este proceso utilizo un bidón con grifo, mezclo las dos cosas, le conecto un trozo de tubo de silicona y comienzo a embotellar. El tubo lo introduzco en cada botella hasta el fondo, para ir llenando poco a poco y con cuidado de no formar espuma. Se llena hasta que la cerveza llegue al borde de la botella, cerramos el grifo y sacamos el tubo. Con este método el nivel suele quedar perfecto, dejando un par de centímetros libres en el cuello de la botella.

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