Red IPA, la primera de 2019

Entre unas cosas y otras el calendario de elaboraciones se me ha retrasado un poco, no he podido aprovechar las cortas vacaciones navideñas para hacer cerveza, pero por fin he podido poner remedio elaborando el primer lote del año. Tras haber cumplido con las dos elaboraciones destinadas al Match Beer 2019 de la ACCE (competición por equipos), tocaba ya ir dando salida al lúpulo del congelador, así que me decidí por algo bien lupulado.

En principio se me pasó por la cabeza hacer una American IPA de toda la vida, pero viendo las maltas que tenía, finalmente me decidí por darle un poco más de color y hacer una Red IPA. Lo cierto es que me he ido al rango bajo de densidades iniciales, digamos que estaría más cerca de una American Amber Ale subida de tono en cuanto a lúpulo, pero el encajar perfectamente un estilo tampoco es algo que me importe demasiado.

Como malta base usé lo que me quedaba de Maris Otter para gastarla y que no acabase en el fondo del cajón, junto con Crisp Extra Pale Maris Otter y un 10% de Munich, haciendo entre las tres un 85% de la carga de maltas total, aproximadamente. En cuanto a maltas especiales, como podéis ver en la receta al final del artículo, un 10% repartido entre varias, más un poco de Carapils para aportar un poco de cuerpo y retención de espuma, y algo de malta ácida para bajar un poco el pH.

El proceso

El macerado lo hice apuntando a unos 67 ºC (durante una hora), que más o menos conseguí la primera media hora pero que terminó bajando hasta los 63-64 ºC al finalizar el macerado. El pH lo medí a unos 15 minutos de empezar, estando en 5.47, por lo que no añadí nada más y lo dejé ahí.

Para esta receta añadí un poco de lúpulo al principio, pero la gran carga la eché al apagar el fuego. Dejé que bajara un poco la temperatura y añadí Galaxy y Citra en pellets, dejándolos en la olla unos 10-12 minutos antes de empezar a enfriar. Se supone que lo ideal es hacer esto sobre los 80 ºC, en mi caso estaba algo más alta la temperatura, no me quise arriesgar  mucho a bajar tanto ya que suelo enfriar bastante rápido con el serpentín y tenía miedo a tener contaminaciones.

Mientras tanto, hidraté un sobre de levadura Safale US05 en agua previamente esterilizada y lo añadí al fermentador junto con el mosto, a una temperatura aproximada de 17 ºC. Prefiero enfriar siempre un poco por debajo de la temperatura de fermentación, para que empiece a subir despacio y no arranque a temperaturas demasiado elevadas. Como veis en la foto, del primer día al cuarto hay unos 5 ºC de diferencia, por lo que es recomendable que empiece en 17 ºC a que lo haga a 22 ºC y termine fermentando por encima de los 26 ºC.

La receta

  • Datos
    • Litros: 8.2
    • DI: 1.055
    • DF: ?
    • IBU: 56.0
    • Alcohol: ?
    • Color: 11.66 SRM
    • Levadura: FERMENTIS – Safale US05
    • Macerado 60 minutos a 67 ºC
    • Hervido 60 minutos
  • Lista de fermentables
    • 1,1 Kg – Crisp Extra Pale Maris Otter (44.50%)
    • 0,75 Kg – Crisp Finest Maris Otter (30.40%)
    • 0,25 Kg – Weyermann Malta Munich I (10.10%)
    • 0,1 Kg – Simpsons Caramalt 60 EBC (4.00%)
    • 0,1 Kg – Weyermann CaraMunich Type I (4.00%)
    • 0,1 Kg – CaraPils (4.00%)
    • 0,05 Kg – Fawcet Pale Chocolate (2.00%)
    • 0,02 Kg – Weyermann Acidulated Malt (0.80%)
  • Lista de Lúpulos
    • 3 g. – Columbus (15.0% AA) (45 minutos) (11.6 IBU)
    • 20 g. – Galaxy (15.0% AA) (0 minutos) (23.8 IBU)
    • 20 g. – Citra (13.0% AA) (0 minutos) (20.6 IBU)
    • 30 g. – Galaxy (15.0% AA) (5 días) DryHop
    • 30 g. – Citra (12.0% AA) (5 días) DryHop
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American Stout & Dark Mild

Uno de los estilos elegidos para la competición por equipos de la Asociación de Cerveceros Caseros Españoles de este año es American Stout, así que aprovechando el puente de primeros de noviembre, me puse manos a la malta. Este estilo no es más que una vuelta de tuerca de las clásicas cervezas negras británicas, pero adaptándola a ingredientes locales como son los característicos lúpulos cítricos y/o resinosos. También suelen tener más presencia de torrefacto que sus hermanas europeas, siendo algo más agresivas en este sentido, y junto con la mayor cantidad de lúpulo, suelen ser por tanto algo más amargas.

Buscando información sobre el estilo, está claro que se busca presencia alta de sabores torrefactos y también una presencia notable de lúpulos americanos, pero luego cada uno tiene sus preferencias y gustos. En cuanto a malta base, en varias fuentes coinciden el el uso de grandes cantidades de malta Munich junto a malta Pale, otros hablan de Maris Otter, otros combinación de las mismas, en definitiva, cada uno hace lo que le da la gana. Lo que parece claro es que se busca compensar un poco la alta carga de maltas negras, y dependiendo de la receta, vendrá mejor o peor usar una malta base u otra.

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Nueva receta, saison en camino…

Antes de que se meta de verdad el frío, quería aprovechar para elaborar otra saison con la levadura RVA 263, que tan buenos resultados me dio justo antes del verano. Para ello, una semana antes comencé a reproducir la levadura desde un criotubo que guardé de la anterior vez (en mi caso, en glicerina y en el congelador). Para calcular la cantidad de levadura necesaria me sirvo del software de homebrewer.es, me pone muy fácil las cosas y no me complico mucho más. Podéis ver los pasos necesarios a reproducir en la imagen de más abajo.

La verdad es que arrancó muy bien la levadura y empezando el domingo, el jueves ya tenía en la nevera el starter completo para decantar el viernes por la mañana un poco del mosto y poner a girar otro rato la levadura para su uso. Aproveché el viernes del puente para elaborar por la mañana.


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Scotch ale, el poder de la malta

Ya tocaba ponerse manos a la malta de nuevo, y nunca mejor dicho. Al igual que pasa con algunos estilos como podría ser las Brown Ale, por aquí muy poca gente elabora cervezas del tipo “scotch ale” (en cualquiera de sus variantes). Son cervezas claramente orientadas hacia la malta, donde el lúpulo prácticamente cumple la función de equilibrar un poco el dulzor para que no se conviertan en brebajes empalagosos, todo lo contrario a los estilos más de moda cargados de lúpulo.

Y aunque no es mi estilo favorito, sí que he probado alguna que me ha gustado mucho, por lo que me he animado a intentar hacer la mía. Después de consultar algunos libros, blogs y cambiar la receta cincuenta veces, he decidido no tocarla más y que sea lo que tenga que ser.

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