Tilt™ Hydrometer, monitorizando tu cerveza

Hace poco menos de un año, hablaba sobre las diferentes posibilidades que hay para medir la densidad de la cerveza, y entre dichas soluciones se encontraba el Tilt™ Hydrometer. Pues bien, recientemente he estrenado uno (adquirido en Labirratorium) y quería compartir con vosotros la primera experiencia de uso.

Antes de nada, y para aquellos que no sepan de qué estamos hablando, el Tilt es un dispositivo que se introduce en el fermentador y que nos irá dando lecturas tanto de la densidad como de la temperatura por vía bluetooth. Es por ello que se hace necesario usar un móvil, tablet o similar en el que recibir esos datos. En mi caso he rescatado un antiguo móvil que ya no usaba y al que le estoy dando una segunda vida gracias al Tilt.

El primer paso es bajarse la aplicación oficial (enlace) y calibrar el dispositivo. Para ello, nada más fácil que introducir el Tilt en una jarra con agua (preferiblemente a unos 20 ºC, que es la temperatura a la que están calibrados los densímetros) y comprobar que nos da medidas correctas, es decir, una densidad de 1000. Tiene un margen de error de +/- 0.002, por lo que podremos ajustarlo fácilmente desde la aplicación móvil en caso necesario. Con la temperatura pasa lo mismo, así que si tenemos un termómetro fiable en casa, podremos hacer la corrección de temperatura desde la aplicación, y ya quedará casi listo para ser usado.
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Las levaduras de los homebrewers

Cuando uno empieza a hacer cerveza en casa, lo más habitual es empezar poco a poco y no complicarse mucho con los ingredientes. Según vas haciendo algún lote que otro, ya te vas atreviendo a comprar más variedad, sobre todo lúpulos diferentes y maltas, pero con la levadura se suele ser más conservador y usar una o dos diferentes, en formato seco, y no añadir más complejidad.

Pero esto cambia drásticamente cuando descubres las levaduras líquidas y empiezas a crearte tu propio surtido en forma de criotubos. Entre los que te dan, los que cambias con otros cerveceros caseros y los que te haces tú mismo después de comprar algún vial, el congelador se llena de criotubos que, en muchos casos, tardarán incluso años en salir de él (con la poca garantía que eso ofrece).

El uso que suele darse en una fábrica de cerveza a las levaduras difiere bastante de esta locura que sufrimos algunos. No es nada habitual tener tantas como las que usamos los caseros, algunas incluso con un par de cepas diferentes pueden elaborar la mayoría de sus cervezas con éxito, y no son pocas las que usan la levadura “de la casa”, desarrollada a medida por algún laboratorio. Simplemente por logística y por facilidad de trabajo, se reduce el número de cepas diferentes, algo lógico y normal en mi opinión.

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Porter con cacao nibs

Si la memoria no me falla, todas las temporadas elaboro alguna cerveza oscura, porter/stout en alguna de sus variantes con más o menos alcohol y/o más o menos adjuntos añadidos, y este año no podía ser menos.

Si nos ponemos muy estrictos, realmente creo que lo que he hecho no encajaría en ningún estilo definido en la guía BJCP, pero es algo que no me ha preocupado mucho nunca haciendo cerveza en casa. El perfil sería más el de una porter, ya que no he usado las maltas más oscuras y con cascarilla que suelen utilizarse (Roasted Barley, Black, etc.), y si nos fijásemos sólo en los números podría encajar dentro del estilo American Porter, pero le va a faltar carácter lupulado para esto (ya que no era la idea), en mi opinión.

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De APA a IPA, resultados de “Vermont IPA”

Como ya decía en su día, cuando publiqué la entrada sobre la receta y elaboración de esta cerveza, por un despiste con el programa que uso para las recetas (Homebrewer.es), el número teórico de IBU’s se disparó un poco más de la cuenta para una cerveza de estilo American Pale Ale. Así que tan fácil como cambiarle el nombre a la etiqueta y ya tenemos la primera IPA de la temporada 🙂

El dry-hopping lo hice con bolsa, como lo llevo haciendo en las últimas cervezas, a la que además del lúpulo en pellets, añado también unas canicas para que se hunda. Obviamente, tanto bolsa como canicas pasan por agua hirviendo un rato, y por Starsan después. Añadí 50 gramos de Citra para acabar el paquete y estuvo en contacto con la cerveza unos 4-5 días.

En esta ocasión, la pereza me pudo y embotellé directamente desde el fermentador (bueno, pasando al cubo donde mezclo con el azúcar antes), sin pasar la cerveza a garrafas para meterla en frío, intentando así también reducir la oxidación entre trasvases. Es cierto que luego queda más poso en el fondo de las botellas y hay que tener más cuidado al servirlas, pero la falta de tiempo y de ganas me hizo hacerlo así esta vez.

Dos semanas después de embotellar, metí una botella en la nevera y pasados dos días a frío hice la primera prueba. Como imaginaréis la mayoría, era demasiado pronto…
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