Limpieza del equipo

Una de las tareas menos entretenidas en esto de hacer cerveza en casa es la limpieza posterior del equipo, pero es tan importante o más que elegir buenas materias primas. En cuanto utensilios pequeños, pues es fácil, se limpian bien, se aclaran mejor y se deja secar.

El problema me vino con el fermentador, yo utilizo una damajuana de cristal y como os podréis imaginar, no se puede meter la mano para frotar bien. Después de probar con agua caliente, dando buenos meneos y aclarado posterior, varias veces, no quedé conforme con el borde donde se había quedado la espuma. Es una sustancia pegajosa y se adhiere a las paredes, y no es recomendable que esté ahí para futuras elaboraciones.

Después de consultar por internet, decidí probar con sosa cáustica. No es la opción que más me atraía por lo corrosiva que puede ser para la piel, pero con cuidado y protección no tiene por qué pasar nada.

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