Una y no más, no más lagers en casa

Una de esas frases de mi madre que siempre tendré en mi cabeza es la de «deja al crío que lo haga, que se equivoque y lo vea por sí mismo». Y es que en este mundo de la elaboración casera de cerveza estamos rodeados de opiniones de todo tipo y condición, como ocurre en otras muchas situaciones, pero en una afición donde además entran en juego análisis sensoriales y gustos personales, el rango entre lo que «no está nada mal» y «tira eso por el fregadero» en ocasiones es mucho más amplio de lo que a veces nos imaginamos.

El por qué de esta entrada no es ni más ni menos que el comentar los resultados del que fue mi primera cerveza lager elaborada en casa, o más bien, abandonada a su suerte durante varios días en un trastero a 15 ºC en las semanas más frías del pasado invierno.

La idea inicial era intentar reproducir el «método rápido» para fermentaciones lager (ver aquí) que varios amigos sé que usan con éxito, pero con la «pequeña diferencia» de que ellos tienen una nevera con control de temperatura y yo tengo un trastero en el que hace frío. Siguiendo esta premisa, y usando la levadura 34/70 de Fermentis (con muy buena fama entre los que la usan), dejé el fermentador diez días esperando a que la levadura trabajase tranquilamente. Si nos fijamos en las características técnicas especificadas por el fabricante, vemos que habla de un rango ideal de temperatura de trabajo de entre 12-15 ºC. Estando mi trastero a 14-15 ºC, al menos había que intentarlo.

Tras esos diez días, llevé el fermentador a casa para terminar la fermentación a 20 ºC. En este punto la densidad estaba en 1014-1015 (partíamos de 1052), y esperaba que bajase otros cuatro o cinco puntos, como así ocurrió finalmente (acabó en 1010). Después de otros seis días, saqué la cerveza del fermentador, pasando seis litros a una garrafa que mantuve en la nevera otras dos semanas en frío, embotellando el resto ese mismo día.

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Mi primera Munich Dunkel en casa

Así es, uno de los experimentos que quería hacer este año era el poder elaborar mi primera cerveza de baja fermentación en casa. Allá por febrero de 2018 publiqué un artículo en el hablaba de la elaboración de mi primera lager, pero fue en casa de Tomás (Pallando), con su equipo y su nevera para controlar las bajas temperaturas.

Esta vez ha sido en casa, o siendo más precisos, en el trastero. Aprovechando los días más fríos de este año, me decidí a dejar el fermentador en el trastero a una temperatura constante de unos 14 ºC, lo cual me pareció suficientemente baja temperatura como para probar una levadura lager. Tuve mis dudas y estuve a punto de usar la Nottingham de Lallemand, que siendo de la familia «ale», tolera temperaturas más bajas, pero al final me decidí por la 34/70 de Fermentis.

El tipo de cerveza, Munich Dunkel, uno de los estilos que más me gustan dentro de las cervezas de baja fermentación, y como no podía ser menos, la malta base utilizada fue malta Munich, en un porcentaje del 67%. Como acompañamiento a esta base, podría haber utilizado «pils» si hubiese tenido, pero lo que tenía a mano era Maris Otter, que no aparece en ningún sitio como una malta utilizada para este estilo, pero… tampoco tengo que justificarme ante nadie, así que más sabores tostados y a frutos secos no tienen por qué ir mal, al macerado que se fue…

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¡Mi primera lager!

Allá por el mes de octubre del año pasado comentaba cómo fue una elaboración en casa de Tomás («pallando» en el foro de la ACCE) de la primera cerveza «lager» que he podido hacer en mi vida. Obviamente en casa no puedo hacerlas por razones obvias, la temperatura de fermentación es mucho más baja que en las de la familia de las «ale» y se necesita una nevera para controlarla, o una terracita a la sombra donde dejar el fermentador al fresco, pero tampoco tengo :-p

Aquel día bajamos la temperatura a unos 9 ºC e inoculamos la levadura, manteniendo el termostato de la nevera a 10 ºC si no recuerdo mal. Así estuvo la primera semana, donde los nervios por no ver clara actividad en el airlock nos tuvieron en vilo unos días. Pero resulta que estas levaduras se toman su tiempo y además no son tan activas como sus hermanas de alta fermentación (al menos con la 34/70 de Fermentis). Después fuimos subiendo muy poco a poco hasta unos 12 ºC. Todo fue correctamente y la cerveza acabó en una Densidad Final de 1007, más baja incluso de lo que esperábamos. En total creo que estuvo en el fermentador unas tres semanas, pero no tenemos notas de esto, así que no lo puedo asegurar.

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Homebrew nómada… (I)

Que las vacaciones por Baviera han marcado un punto de inflexión en mis gustos cerveceros lo tengo claro, y que no puedo elaborar ciertos estilos en casa, también.

Así que como si de Mikkel Borg se tratase… tenía que buscarme un garaje donde poder hacer un intento de «cerveza casera clásica lager» (ahí es nada…). Por lo que en colaboración con Tomás, cervecero casero con unos cuantos años a las espaldas ya, y miembro de la ACCE en Madrid,  nos pusimos manos a la obra en su garaje para elaborar una «Munich Dunkel», estilo clásico alemán de baja fermentación.

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