Liberad a Philly (Parte II)

Volvemos a la carga con las sour caseras, así es, en plural, ya que fuimos cuatro cerveceros caseros los que nos pusimos de acuerdo en elaborar una cerveza con la misma levadura, para luego hacer un intercambio entre todos y ver las diferencias. En un inicio se planteó la posibilidad de hacer todos la misma receta, pero finalmente eso quedó descartado y cada uno elaboró lo que tenía más ganas de hacer, con el único denominador común de la levadura, la Philly Sour de Lallemand.

Y claro, con esta premisa os podréis imaginar lo que teníamos para catar, no había una igual. Desde una receta básica sin ningún añadido, hasta una Sour IPA cargada de lúpulo hasta el infinito y más allá, pasando por variedades con diferentes frutas y/o flores. Ha sido muy divertido y enriquecedor, ya que entre todos hemos compartido experiencias y conocimientos, que podremos aprovechar para futuras elaboraciones.

De mi sour «normal» ya os hablé hace unos días, pero de esa fueron simplemente unas botellas sueltas de lo que me sobró tras meter en una garrafa de cinco litros el resto del lote con infusión de hibisco, a razón de 10 gramos / litro. Tras unos días en contacto con el hibisco, meto la garrafa en la nevera otro par de días, y ya embotello mezclando en el cubo tanto el azúcar como una pizca de levadura de embotellado (Safbrew F2 de Fermentis), previamente hidratada en agua. Simplemente comentaré que en este caso, la cerveza tiene algo menos carbonatación que las primeras botellas que embotellé directamente del fermentador (y que tenían más levadura en suspensión), por lo que es posible que si usáis la Philly Sour y decantáis en frío unos días, sí que se haga necesaria la levadura de acondicionamiento (en casi de no tener de equipo de CO2).

Vamos a las catas, las cervezas fueron las siguientes:

  • Sour sin añadidos.
  • Sour IPA.
  • Sour con frutas (misma base, diferentes concentrados de frutas añadidos):
    • Frambuesa.
    • Fruta de la pasión.
    • Melocotón.
  • Sour con hibisco (la mía).

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Liberad a Philly (Parte I)

Es el turno de hablar de los resultados de la elaboración de mi primera sour (aquella otra creo que no cuenta…), elaborada con la levadura Philly Sour de Lallemand, que como ya comentaba en su día, ella solita es la encargada de generar el ácido láctico y también la de realizar la fermentación alcohólica, haciendo mucho más cómodo el proceso de elaboración de este tipo de cervezas ácidas en casa.

La receta era realmente sencilla, y apenas eché una pizca de lúpulo al inicio del hervor, no quise añadir más en el hervido porque quería ver cómo se comportaba la levadura y qué aromas y sabores aportaba a la cerveza final, y que no fueran tapados por el lúpulo. La densidad final fue de 1008 (partiendo de 1042), por lo estamos ante unos 4.5%, que creo que es lo suyo para este tipo de cervezas, no acabo de entender el concepto de «Imperial Berliner Weisse» de 7% u 8%, es todo lo contrario a lo que yo entiendo por algo refrescante, pero bueno al lío.

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En esta «Parte I» voy a comentar simplemente la experiencia de la cerveza base, y ya para la segunda entrega comentaré alguna que otra cosa sobre la versión con hibisco y sobre otras cervezas de otros cerveceros caseros que también han elaborado un lote con esta levadura, cada uno haciendo alguna cosa diferente. Pero no adelantemos acontecimientos…

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¡A por las sour!

¿Quién te ha visto y quién te ve? ¿Te has pasado al lado ácido? ¿No me digas que te va el vinagre?

Frases como esta son las que más me dicen últimamente amigos y conocidos cerveceros cuando les digo que he probado «tal o cual» cerveza sour y me ha gustado. Porque lo cierto es que siempre me han costado mucho, nunca han sido mis cervezas favoritas (y siguen sin serlo), esa marcada acidez en la cerveza nunca me ha hecho mucha gracia.

A día de hoy, sigo sin tolerar muchas de ellas (por ejemplo ahora mismo a una Gueuze clásica no podría darle ni tres tragos, quien sabe en un futuro…), pero todo ha ido avanzando y de aquella «berliner weisse» que probé hace años y me dejó los ojos achinados por un par de horas, a lo que nos podemos encontrar hoy en día, hay un mundo. Así como antes muchas de las IPA’s que nos tomábamos por aquí eran unas buenas lijas y hoy en día algunas no tienen ni amargor… con las sour ha pasado algo parecido, hay acidez, sí, pero te las puedes beber sin necesidad de tener a mano la caja de Almax…

Ya hace un tiempo hablaba sobre los métodos de elaboración de cervezas sour, pero en ese artículo no contábamos con que la ciencia sigue avanzando y el sector cervecero no iba a quedarse fuera de ella. Ahí falta otro método, el más cómodo y menos complicado de todos, que es que la propia levadura genere la acidez (ácido láctico en este caso) y realice la fermentación, todo ella solita, y además sin riesgos para el equipo, abrir el cubo, añadir el mosto, añadir la levadura, y esperar el resultado.

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