Secundario de la american brown ale

Tras un inicio algo lento en la fermentación, y también inusual ya que hasta ahora con la levadura Safale US-05 siempre he tenido un arranque bastante rápido (a las 12-14 horas ya suele verse actividad en el airlock), la fermentación parece que se activó correctamente. La causa no la tengo clara, tal vez enfrié demasiado el mosto, o tal vez simplemente la levadura estaba algo dormida.

Empecé en unos 17 ºC de temperatura “ambiente” dentro de la cámara, y al ver que tardaba un poco en arrancar, decidí no cambiar la botella de hielo tan a menudo, por lo que la temperatura empezó a subir y la actividad en la válvula de escape se hizo visible. Estuvo varios días subiendo, llegando a unos  22 ºC al tercer o cuarto día.

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Último lote de la temporada embotellado

Así, es, con la subida de la temperatura de hace unas semanas para acá, se ha terminado por esta temporada lo de hacer cerveza en casa hasta después del verano. Finalmente me he quedado sin hacer la saison, por lo que será una de las firmes candidatas al inicio de la temporada que viene, entre otros nuevos estilos que me apetece probar.

La última de todas fue la IPA con Columbus y Nelson Sauvin, que se libró de las altas temperaturas por los pelos, aguantando bien en la cámara rudimentaria hasta los 21 ºC unas dos semanas, dry-hopping incluido. En cuanto el calor empezó a apretar de verdad la pasé a unas garrafas y estuvo en la nevera en frío casi otra semana, lo que sirvió para dejar atrás muchos restos de levadura y lúpulo. Finalmente fueron unos siete litros embotellados, con una Densidad Final de 1010, lo que hace que la cerveza tenga unos 6.2%.

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Fermentación de la “trappist”

Hace unas semanas estrenaba mi nuevo equipo con un intento de “single trappist“, donde recalcaba la importancia de la temperatura de fermentación, que si bien siempre es importante, con las levaduras “belgas” parece ser que todavía lo es más. Lo ideal en estos casos es poder ir controlando la temperatura casi al grado, subiendo poco a poco el termostato para permitir a la levadura entregarnos todos los esteres característicos, pero a su vez conteniendo los alcoholes superiores.

En mi caso, eso no es posible, por lo que siempre intento partir de una temperatura más baja e intento que no se dispare en los ciclos de mayor actividad de fermentación. Con el nuevo equipo me estoy construyendo una especie de cajón con placas de poliestireno extruido, que a su vez meto en el pequeño armario donde suelo poner mi fermentador. El invento se debe completar con un termostato conectado a un ventilador de pc que hace circular aire frío en el interior gracias a garrafas congeladas. Esto en el mundillo de cerveceros caseros se llama “son of fermentation chiller”.


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American Brown Ale lista para clarificar

La semana pasada estuvimos de vacaciones fuera de Madrid (ya hablaré algo sobre eso otro día), y durante esos días dejé el fermentador en casa con la American Brown Ale dentro, por lo que al final la cerveza estuvo unos 16 días en el fermentador primario, algo que tampoco es mucho más de lo que suelo dejarlas estando en casa, si algo he aprendido es que las prisas son incompatibles con esto de hacer cerveza.

Pero durante los primeros días, y aprovechando que había comprado un termómetro con sonda baratillo para usar en el macerado (más o menos marca lo mismo que el termómetro clásico que suelo usar), me dio por ponerlo pegado en el fermentador para ver los cambios de temperatura. La verdad es que tuve algo de mala suerte, porque el fin de semana que elaboré subieron algo las temperaturas, pero bueno es algo que ya tengo asumido.

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