Crónica del Congreso de la ACCE, Bilbao 2019

Los pasados días 21, 22 y 23 de marzo se celebró en Bilbao el Congreso anual de la Asociación de Cerveceros Caseros Españoles (ACCE), de la que soy miembro desde hace unos años, y allí que me fui a pasarlo bien entre cervezas y gente con la misma afición.

Este era mi segundo congreso, siendo el primero el de Burgos en 2017, y me lo tomé algo más relajado que por aquel entonces, lo que hizo que disfrutara más todavía, aunque también ayudó el haber ido conociendo más gente durante todo este tiempo.

El jueves salimos Tomás (Pallando en la ACCE) y un servidor de Madrid con rumbo norte, llegando con el tiempo justo para pillar algo de cenar, recoger las acreditaciones, dejar las maletas y empezar a saludar gente. Por allí estaban varios de los Ciruelos, miembros de la organización, y demás gente con la que apenas te ves muy de vez en cuando o charlas por internet esporádicamente.

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London Craft Beer Festival 2018

Me salto por un día el periodo de descanso veraniego para escribir unas líneas sobre el que para mi ha sido hasta el momento el mejor evento cervecero en el que haya estado hasta la fecha. También es verdad que es el primero internacional al que acudo, pero me da la sensación de que este ha dejado el nivel de exigencia muy alto.

Se celebró en Londres durante el primer fin de semana de agosto en las instalaciones de “Tobacco Dock”, un edificio industrial construido en 1811 que se usaba originariamente para el almacén de tabaco, todo de ladrillo, hierro y madera, y con pequeñas “cuevas” de forma abovedada en su parte más baja. Si uno le echa un poco de imaginación y cambia las modernas gorras de hoy en día por las típicas boinas inglesas, se imagina a cualquier miembro de la familia Shelby (Peaky Blinders) saliendo de alguna de sus esquinas…

Pues bien, este recinto se llenó de cerveceras de alto nivel (ver listado aquí) que se presentaban con sus mejores elaboraciones, de todo tipo y para todos los gustos. El festival era en formato “barra libre”, pagamos una entrada de 46 libras y tenías cinco horas para probar todo lo que quisieras. El vaso era de unos 30-35cl pero te servían catas de unos 12-15cl aproximadamente, y obviamente podías repetir si te apetecía de tantas cervezas como gustases.

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¡La última y nos vamos! (Praga IV)

Aunque parezca mentira, todavía nos dio tiempo a ir a más bares a tomar unas cervezas, es lo que tiene Praga, hay cervecerías por todas partes. Cerca del hotel teníamos un par de bares apuntados con cervezas más modernas, pero finalmente sólo estuvimos en uno. Tras echar una siesta en el hotel y desperezarse un poco para dar un paseo por la ciudad, decidimos tomar la primera a escasos 500 metros de nuestro alojamiento.

El local en cuestión era Ale Bar, con ocho grifos de cerveza craft y un par de neveras bastante vacías y que no lucían mucho, todo hay que decirlo. El ambiente era muy muy tranquilo, apenas había gente (era media tarde), así que decidimos sentarnos en una de las mesas y tras mirar la pizarra y hablar un poco con el camarero, pedimos una Red IPA de una cervecera de Praga, Dandy Red IPA 15° de Prager Laffe, y una pils de Zichovec. Yo me tomé la primera, y he de decir que no estaba mal, caramelo, malta y lúpulo compensando, aunque los últimos tragos empalagaba un poco, pero la bebí bien. La pils estaba rica, mi chica al ver tanto lúpulo en la pizarra se decidió por estilos clásicos checos.

Los precios estaban algo más elevados que en locales clásicos, pero aún así siguen siendo muy asequibles para alguien que vive en Madrid. Tuve que hacer una captura de pantalla a la notificación que me llegó al móvil cuando pagué con tarjeta, porque por las dos cervezas, de 30cl, al cambio fueron 2.98 euros…, poco más que añadir.

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Más cervezas en Praga (III)

Seguimos con nuestra ruta cervecera por Praga, que no ha llevado ningún orden hasta ahora, como tampoco allí lo llevábamos. Es una de las ventajas de que haya tanto donde elegir, según en qué zona de la ciudad estés y qué hora sea, eliges unas cervecerías u otras.

Una de estas opciones está muy céntrica, pero lo suficientemente apartada como para que no hubiese mucho jaleo avanzada la tarde y pudiésemos pedir unas cervezas en una de las mesas que tenían a modo de terraza, algo que seguro le gustaba a “un tal Mozart”, que al parecer también le gustaba tomarse aquí sus cervezas. Hablo de U Dvou Koček, una de las más antiguas de Praga y cuya traducción al castellano sería “Dos Gatas”, y es que en su decoración están bien presentes una gata “rubia” y otra “negra”, casualmente como las dos cervezas que allí se elaboran y se sirven (en este enlace podéis leer algo más de información).

U Dvou Koček

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