Munich (Baviera IV)

En Munich hicimos cuatro noches, aunque no estuvimos todos los días en la ciudad, ya que también aprovechamos para visitar Füssen (también allí había cervecerías locales, aunque no nos dio tiempo a tomar nada) y acercarnos al castillo de Neuschwanstein, lo que nos llevó un día entero. La verdad es que aunque Munich sea una ciudad grande (algo menos de 1.5 millones de habitantes), el casco histórico se puede recorrer bastante bien andando, siendo además muy agradable el paseo al haber muchas calles peatonales (aunque aquí en Madrid mucha gente no acabe de entender esto, sí, es una gozada…).

Pero venga, vamos al lío, que para hacer turismo ya tenéis la guía Trotamundos, aquí hemos venido a hablar de otra cosa. Una columna en medio de Viktualienmarkt nos recuerda las cerveceras participantes en el Oktoberfest más famoso del mundo (Hofbrau, Spaten, Paulaner, Augustiner, Lowenbrau y Hacker-Pschorr), y deja bien claro lo orgullosos que están por allí de la Reinheitsgebot, también conocida como Ley de Pureza de la Cerveza Alemana, decretada por Guillermo IV de Baviera en 1516, que decía que solamente se podían usar tres ingredientes para la elaboración de la cerveza, agua, malta de cebada y lúpulo (la levadura vino mucho después). Y aunque esto pueda parecer muy bonito, en realidad se cree que la principal razón para decretar esta ley era que Guillermo IV tenía el monopolio de la cebada, con lo cual se aseguraba el llenar bien las alforjas…

Sea como fuere, las cerveceras se tuvieron que ceñir a esa legislación, y a día de hoy son varias las que aseguran seguir cumpliendo la norma (lo cual no puedo demostrar, pero tampoco lo contrario), y en Munich puedes probarlas todas. Como curiosidad, decir que la conocida cervecera Schneider Weisse no puede participar en el Oktoberfest de Munich, ya que tras la destrucción de sus instalaciones durante la II Guerra Mundial, se trasladaron a Kelheim (en el Oktoberfest solamente pueden participar las cerveceras de Munich), pero siguen teniendo su bar-restaurante en la capital de Baviera.

Hofbräuhaus

Nosotros visitamos varias, ya que todas tienen locales en el centro, algunas con terraza, y todas con precios bastante asequibles, teniendo en cuenta que estamos hablando de Munich. Aquí nuestras impresiones:

Hofbräuhaus am Platzl

Sin duda alguna la más turística de la ciudad. Se trata de un edificio de cuatro plantas, con amplias estancias y un biergarten en su interior. Es un local con mucha tradición cervecera, donde mucha gente local guarda su propia jarra bajo llave, hay música en directo y te puedes pegar unos buenos bailes en las plantas superiores. Aún así, aquí no nos tomamos nada, la visitamos tanto de día como de noche, pero entre el calor que hacía, lo abarrotada que estaba y el olor a humanidad que había dentro… se nos quitaron las ganas tanto de comer como de beber. El precio de la cerveza está algo más caro que en el resto de sitios, jarras de litro a 8 euros.

Hofbräuhaus

Wirtshaus Ayingers

No podíamos irnos de Munich sin probar una de mis cervezas favoritas, la Ayinger Kellerbier, y qué mejor lugar que hacerlo que en el propio bar de la cervecera en la ciudad. Está situado justo en frente de la Hofbräuhaus. Aquí nos tomamos algo a última hora el primer día en la ciudad, casi suplicando al camarero por una ensalada “que no llevase carne”, y es que uno no puede alimentarse todos los días a base de codillos y salchichas :-D. Las cervezas, Kellerbier y Jahrhundert, ambas de barril y ambas bien ricas (aunque me quedo con mi querida keller). Aquí también los precios estaban algo más elevados que la media, el medio litro salía sobre los 4.50 euros, lo que sigue siendo bastante asequible para lo que estamos acostumbrados por estos lares…

Augustiner am Platzl

Augustiner tiene varios locales repartidos por la ciudad, y en este acabamos por casualidad buscando un sitio donde resguardarnos de una tormenta de verano. Aquí pudimos volver a disfrutar de la helles servida por gravedad en barriles de madera, donde además dio la casualidad que vimos cómo se cambiaba el barril. Se acabó uno, se lo llevaron rodando y apareció otro, al que con un par de mazazos le incrustaron el grifo, y a seguir disfrutando. También probamos por primera vez la dunkel lager de la cervecera, que nos encantó a los dos. Esta cerveza por lo que he podido averiguar no se hace en botella, o al menos es muy difícil verla fuera de Alemania, habrá que seguir investigando porque estaba muy buena. Los precios, unos 3,50 € el medio litro.

Schneider Bräuhaus München

Aunque yo no soy muy aficionado a las cervezas de trigo, no podíamos dejar de visitar esta conocida cervecera, ya que además de la clásica hefeweizen, tienen otras maravillas como la Aventinus o la TAP5 Meine Hopfen-Weisse, de las cuales dimos cuenta en un par de visitas, junto con la TAP 11 – Leicht (una versión más flojilla de 3.3%) y la TAP3 – Alkoholfrei (sin alcohol). Aunque por mis gustos personales la TAP5, weizenbock lupulada de la casa, siempre me cuesta acabarla en formato de medio litro (el único que hay en botella), la que me pude beber allí era todo un espectáculo. He probado IPA’s con menos aroma a lúpulo que la que allí bebí, con esto lo digo todo. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con una cerveza de trigo.
De la TAP6 – Aventinus tampoco hay mucho nuevo que contar, una cerveza para el postre, para disfrutarla tranquilamente a su temperatura correcta, con notas acarameladas, plátano, pasas, notas licorosas. En este caso agradecí que hubiese formato de 0.30 cl, las cosas como son 🙂

TAP5 Meine Hopfen-Weisse

Otra de las visitas cerveceras que hicimos en la ciudad fue el Tap House, un bar que si no entendí mal pertenece a la cervecera alemana Camba Bavaria, con cervezas más modernas, amplia representación de la citada cervecera y también de otras cervezas alemanas y de diferentes países. A este local fuimos el día que volvíamos de Füssen, nos quedaba de camino al hotel y había que picar algo, así que fue una buena excusa. Allí nos encontraremos con treinta grifos, donde la cerveza se sirve solamente en cantidades de 30cl, aunque el vaso sea de pinta (está bien especificado en la carta).

Tap House

Los precios aquí eran algo superiores, como cabía esperar, pero tampoco nada exagerado, rondando los 4€ en las cervezas de la casa, y siendo algo superior en el resto de grifos. Salvo alguna excepción, los precios estaban bastante bien, teniendo en cuenta la ciudad en la que estábamos (una vez más, más baratas que en Madrid). El precio de las botellas ya era otra cosa, aquí sí me pareció algo más caro el tema, aunque se podían encontrar referencias de primer nivel. Lo que menos nos gustó, y con diferencia, fue el trato que recibimos por parte del camarero que nos atendió, nos sentimos en todo momento como si tuviéramos que darle las gracias por estar allí, algo que sin duda propició que nos fuéramos antes de la cuenta, y que le restara puntos al magnífico día que habíamos pasado cerca de los Alpes. No sé si fue mala suerte o que el chaval es así de “agradable”, simplemente cuento nuestra experiencia allí.

Precios en Schneider Bräuhaus München

Y esto fue lo más destacable de Munich, cerveceramente hablando, lo cual no estuvo nada mal, todo sea dicho. A estos sitios, hay que añadir que en muchos otros restaurantes de la ciudad tienen como cerveza habitual Augustiner, Hacker-Pchorr y similares, es decir, una gozada. No me imagino salir un día por ahí de cañas por Madrid y encontrarme Augustiner en lugar de Mahou o Amstel, pero es lo que hay 🙂

De aquí ya pusimos rumbo de vuelta hacia el norte, donde haríamos otra parada antes de regresar a Nuremberg, pero eso para la próxima entrada 🙂

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6 comentarios en “Munich (Baviera IV)

  1. Impresionantes las fotos del Hofbrauhaus, cuanto más estando allí… Hace tiempo que tenga ganas de hacer un viaje de estos, tendría que ser un poco express en mi caso pero con estos sitios me conformaría.
    Otra entrada que me guardo…

    Un saludo

  2. Me parece que con todos estos post ya tengo guia de viaje para unas futuras vacaciones… hay muchos lugares que no he visitado. Muy interesante, siempre digo que pocos post tan útiles como los de viajes.

    Te iba a comentar que la Augustiner la hay en botella, pero Hipos Urinatum se me adelantó 🙂 Es de lo mejorcito que tienen… aunque a mi me gusta más la “Maximator” jeje

    Saludos,

    • Muchas gracias Miguel 🙂
      Vas a tener que ponerme al día con las clásicas alemanas, por aquí alguna se ve, pero precisamente la que comento en el posto y la que tú dices, no las he visto nunca por aquí 😦

      Un saludo!

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