Cacao-Cocoa, resultados de la porter con nibs de cacao

La verdad es que en estos surrealistas días que estamos pasando pocas ganas he sacado para ponerme a escribir en el blog, y no será por falta de tiempo esta vez. Pero bueno ya que he empezado a probar las cervezas que estaban madurando, ¿por qué no comentar los resultados?

Así como la Munich Dunkel fue algo decepcionante, tengo que decir que esta porter con cacao nibs sí que me está gustando, así que una de cal y otra de arena. A esta cerveza añadí el cacao en macerado, hervido y secundario. En secundario fueron seis litros en una garrafa (con 5gr/l de cacao nibs), el resto lo embotellé directamente. El cacao estuvo en contacto con la cerveza en secundario ocho días, más otros seis que estuvo en frío en la nevera de casa para ayudar a limpiar la cerveza final, por tanto, catorce días en total.

Por cierto, la Densidad Final fue de 1017-1018, lo que nos da una atenuación del 72-73% de la levadura White Labs WLP013, dentro del rango especificado por el fabricante (67-75%), y un grado alcohólico de poco más de 6.4%.
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Una y no más, no más lagers en casa

Una de esas frases de mi madre que siempre tendré en mi cabeza es la de “deja al crío que lo haga, que se equivoque y lo vea por sí mismo”. Y es que en este mundo de la elaboración casera de cerveza estamos rodeados de opiniones de todo tipo y condición, como ocurre en otras muchas situaciones, pero en una afición donde además entran en juego análisis sensoriales y gustos personales, el rango entre lo que “no está nada mal” y “tira eso por el fregadero” en ocasiones es mucho más amplio de lo que a veces nos imaginamos.

El por qué de esta entrada no es ni más ni menos que el comentar los resultados del que fue mi primera cerveza lager elaborada en casa, o más bien, abandonada a su suerte durante varios días en un trastero a 15 ºC en las semanas más frías del pasado invierno.

La idea inicial era intentar reproducir el “método rápido” para fermentaciones lager (ver aquí) que varios amigos sé que usan con éxito, pero con la “pequeña diferencia” de que ellos tienen una nevera con control de temperatura y yo tengo un trastero en el que hace frío. Siguiendo esta premisa, y usando la levadura 34/70 de Fermentis (con muy buena fama entre los que la usan), dejé el fermentador diez días esperando a que la levadura trabajase tranquilamente. Si nos fijamos en las características técnicas especificadas por el fabricante, vemos que habla de un rango ideal de temperatura de trabajo de entre 12-15 ºC. Estando mi trastero a 14-15 ºC, al menos había que intentarlo.

Tras esos diez días, llevé el fermentador a casa para terminar la fermentación a 20 ºC. En este punto la densidad estaba en 1014-1015 (partíamos de 1052), y esperaba que bajase otros cuatro o cinco puntos, como así ocurrió finalmente (acabó en 1010). Después de otros seis días, saqué la cerveza del fermentador, pasando seis litros a una garrafa que mantuve en la nevera otras dos semanas en frío, embotellando el resto ese mismo día.

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Best Bitter en mini-barril de 5 litros

He esperado un poco más de la cuenta a comentar los resultados del intento de Best Bitter que elaboré hace ya casi un par de meses, debido a que en esta ocasión una parte del lote se fue a un mini-barril de cinco litros, y he querido esperar hasta ahora para comentar la experiencia con el barril.

La densidad final fue de 1013, lo que hace que la cerveza tenga unos 5.1% de alcohol, algo más de lo esperado pero dentro de lo normal. También es cierto que tuve un rendimiento algo superior el día de la elaboración y decidí no añadir más agua para rebajar la densidad inicial. La cerveza tiene un color cobrizo intenso, aromas  a malta y algo terrosos y también algo más frutales de lo que indica el estilo (que supongo provenientes de la levadura London III). Es de trago fácil, con notas de pan tostado, algo de caramelo y amargor medio-bajo, con final ligeramente seco.

Unos 4.7 litros fueron al barril tras haber pasado unos días en frío en garrafa, y así intentar dejar atrás algo más de levadura antes de pasar la cerveza al mini-barril. El resto lo embotellé directamente del fermentador (el mismo día que pasé a frío lo destinado al barril) utilizando caramelos de carbonatación.

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De APA a IPA, resultados de “Vermont IPA”

Como ya decía en su día, cuando publiqué la entrada sobre la receta y elaboración de esta cerveza, por un despiste con el programa que uso para las recetas (Homebrewer.es), el número teórico de IBU’s se disparó un poco más de la cuenta para una cerveza de estilo American Pale Ale. Así que tan fácil como cambiarle el nombre a la etiqueta y ya tenemos la primera IPA de la temporada 🙂

El dry-hopping lo hice con bolsa, como lo llevo haciendo en las últimas cervezas, a la que además del lúpulo en pellets, añado también unas canicas para que se hunda. Obviamente, tanto bolsa como canicas pasan por agua hirviendo un rato, y por Starsan después. Añadí 50 gramos de Citra para acabar el paquete y estuvo en contacto con la cerveza unos 4-5 días.

En esta ocasión, la pereza me pudo y embotellé directamente desde el fermentador (bueno, pasando al cubo donde mezclo con el azúcar antes), sin pasar la cerveza a garrafas para meterla en frío, intentando así también reducir la oxidación entre trasvases. Es cierto que luego queda más poso en el fondo de las botellas y hay que tener más cuidado al servirlas, pero la falta de tiempo y de ganas me hizo hacerlo así esta vez.

Dos semanas después de embotellar, metí una botella en la nevera y pasados dos días a frío hice la primera prueba. Como imaginaréis la mayoría, era demasiado pronto…
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